El obispo de Santander dice que la fe "no se puede guardar en la sacristía" y aboga por más presencia pública

Jiménez Zamora recalca que el mensaje de la Iglesia por la vida se "extiende" también al "niño nacido" en casos como los abusos

SANTANDER, 8 (EUROPA PRESS)

El obispo de Santander, Vicente Jiménez Zamora, defiende que la fe "no se puede guardar en la sacristía" porque es algo que "impregna" a las personas, por lo que aboga por que esté presente "también en la vida pública".

Así lo manifestó hoy en una entrevista en Radio Nacional de España en Cantabria en la que participó Europa Press, en la que admitió que la presencia pública es el "gancho" que les "falta" a los católicos.

"Creo que el pensamiento cristiano tiene que impregnar desde la luz del evangelio los valores predominantes, las líneas del pensamiento y los modelos conformadores en la sociedad", explicó, matizando que la presencia en la vida pública no es "sólo" en la política, sino que la entiende de una forma "más amplia" que la "vida política de los partidos".

Jiménez Zamora aseguró que mantiene unas "relaciones fluidas" con la Administración regional, ya que ambas se deben a las "mismas personas", los ciudadanos y los creyentes, "pero cada uno desde un punto de vista específico". El prelado cántabro define la política como un "arte noble y difícil".

MENSAJE POR LA VIDA

Jiménez Zamora sostiene que los mensajes de la Iglesia contra el aborto o la eutanasia son "en positivo", porque en realidad lo que se está diciendo es "sí a la vida", que considera un "don que hay que promover".

Para el prelado cántabro, la Iglesia "condena el atentado contra la vida desde que hay vida humana", es decir, desde el momento de la concepción.

Pero además, añadió que la Iglesia también "está insistiendo" en la condena al hecho de que la "vida nacida" tampoco está "bien tratada", con fenómenos como la explotación infantil, los abusos sexuales la esclavitud infantil.

En este sentido, el obispo de Santander recuerda que él ha escrito cartas pastorales contra la esclavitud infantil, y que se adhiere a la propuesta de que la fecha del 16 de abril se declare el Día contra la Esclavitud Infantil, en conmemoración de la muerte del niño pakistaní Iqbal Mashib, católico, por defender a los niños esclavos.

Por tanto, el mensaje de la Iglesia "a favor de la vida" es "claro" y se "extiende" a la vida nacida, de forma que se rechaza que el niño sea objeto de malos tratos, abusos sexuales o trabajos que le impidan su educación.

También sostuvo que "hay que estar en contra de los malos tratos a las mujeres", tanto en las situaciones en las que la vida de la mujer "peligra" o "es atacada", que consideró más "gruesas" o de mayor calado, pero también en aquellas en que la mujer es "vejada o atacada en su dignidad".

Jiménez Zamora valoró que la celebración este domingo de la Pascua de Resurrección supone que Cristo "ha vencido a la muerte y el pecado", que para el obispo se manifiesta en las "injusticia" y las "situaciones de atentado contra la vida y la dignidad".

"Cristo glorioso resucitado es el que nos da razones para vivir, esperar, sufrir y gozar", porque el Domingo de Pascua es un "día de luz, de paz y esperanza", aseveró el obispo de Santander, para quien "al mundo le salvará el amor".

Por otra parte, insistió en que el terrorismo es algo "intrínsecamente perverso" que la Iglesia ha "condenado rotundamente" y que él ha definido en reiteradas ocasiones como "gravemente inmoral", ya que "nadie puede atentar contra la vida y menos contra la vida del inocente".

El obispo afirmó que se trata de un problema "humano" que "también" es político, y que requiere que se "sanee el propio pueblo". "La propia cultura de la vida tiene que estar presente, hay que desarmar las conciencias para que no haya disparos ni bombas", manifestó.

En este sentido, en relación al acuerdo entre 'populares' y socialistas en el País Vasco, defendió que "todo lo que sea crear ámbitos de paz, entendimiento y transmitir al pueblo la necesidad de acabar con el terrorismo es bueno".

LA IGLESIA Y LOS JÓVENES

El obispo de Santander reconoció que la Iglesia "no sabe contactar con los jóvenes". Jiménez Zamora explicó que los jóvenes son "hijos de su tiempo" y por tanto, también están "imbuidos" de una mentalidad "hedonista y consumista".

No obstante, citó ejemplos que muestran la "preocupación" de la Iglesia de llevar el mensaje del Evangelio a los jóvenes. Al respecto, abogó porque en ese "diálogo" con este colectivo, ellos no sean "receptores" del mensaje, sino "protagonistas y sujetos activos" del mismo.

DIÓCESIS DE SANTANDER

Jiménez Zamora cree que la diócesis de Santander es "viva, dinámica y saneada", al ser consciente de que "su fuerza está en el Señor", destacando la "dedicación, ilusión y cercanía" de los sacerdotes dispersos por la región en comunidades.

El prelado cántabro se siente "bien acogido" en Cantabria, y "contento e ilusionado", con "ganas de trabajar" en su misión pastoral. Explicó que "se van consiguiendo" los objetivos que se marcó al asumir al cargo, y que ha logrado acercarse a sacerdotes y fieles. "La Iglesia tiene que tender siempre puentes de diálogo, comunión y entendimiento", añadió.

El obispo de Santander admitió que en la diócesis hay un "menor número de sacerdotes" por el envejecimiento y la carencia de vocaciones, algo que le provoca "preocupación" y que le ha llevado a planear medidas como el refuerzo del Seminario Mayor y la reapertura del Seminario Menor.

En la diócesis se da en ocasiones una pastoral "de mantenimiento y conservación" en lugar de una "de evangelización y misión". También definió como una "debilidad" de la diócesis la "falta de compromiso" de los católicos en la vida pública "desde la identidad del Evangelio".