El Papa advierte en la Misa Crismal contra la libertad absoluta de Nietzsche

  • Ciudad del Vaticano, 9 abr (EFE).- Benedicto XVI ofició hoy la tradicional Misa Crismal, durante la que bendijo los Santos Oleos y en cuya homilía advirtió contra la visión que el filósofo alemán Friedrich Nietzsche tenía de la libertad absoluta del hombre, que, según él, "lleva a la soberbia destructiva y a la violencia".

El Papa advierte en la Misa Crismal contra la libertad absoluta de Nietzsche

El Papa advierte en la Misa Crismal contra la libertad absoluta de Nietzsche

Ciudad del Vaticano, 9 abr (EFE).- Benedicto XVI ofició hoy la tradicional Misa Crismal, durante la que bendijo los Santos Oleos y en cuya homilía advirtió contra la visión que el filósofo alemán Friedrich Nietzsche tenía de la libertad absoluta del hombre, que, según él, "lleva a la soberbia destructiva y a la violencia".

La Misa Crismal marca el comienzo del Triduo Pascual, centro y culmen del Año Litúrgico, y se celebra el Jueves Santo, día en que se conmemora la institución del sacramento del orden sacerdotal por Jesucristo durante la Ultima Cena, según la tradición cristiana.

Así, durante el rito, celebrado a primeras horas de la mañana en la basílica de San Pedro del Vaticano, los sacerdotes renovaron las promesas sacerdotales (pobreza, castidad y obediencia) y Benedicto XVI destacó en su homilía lo que significa ser sacerdote y sus obligaciones.

Según el Papa, entregarse a Dios significa representar a los otros, un modo de unificación con Cristo y la renuncia a imponer la voluntad propia.

El Obispo de Roma agregó que el sacerdocio no supone una "segregación" y que los sacerdotes deben saber decir "no" a las opiniones en las que predomine la mentira.

A este respecto añadió que el pensamiento se modela con todo lo que se dice y se refirió al pensamiento del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, que según él "se mofó de la humildad y la obediencia y las consideró como virtudes serviles, que reprimen a los hombres. Colocó en su lugar la dignidad y la libertad absoluta del hombre".

"Pues bien- afirmó-, existe una caricatura de una humildad y de una sumisión equivocada que no queremos imitar, pero existe también una soberbia destructiva y una jactancia que disgregan cualquier comunidad y acaban en la violencia".

Benedicto XVI invitó a los sacerdotes a aprender de Cristo la "recta humildad".

Durante la misa, Benedicto XVI bendijo el Óleo de los catecúmenos, el de los enfermos y el Crisma (aceite y bálsamos mezclados), que le fueron presentados en tres grandes jarras de plata.

Estos óleos son bendecidos el Jueves Santo por los obispos y se utilizan para ungir a los que se bautizan, a los que se confirman y para la ordenación sacerdotal. El rito se celebra en todas las catedrales del mundo.

Benedicto XVI anunció que parte de los óleos bendecidos por él se enviarán a L'Aquila, la ciudad italiana afectada por el reciente terremoto que se ha cobrado ya 278 muertos y ha destruido casas e iglesias.

El Papa dijo que hoy el arzobispo de L'Aquila, Giuseppe Molinari, no pudo reunirse con sus fieles para celebrar esta Misa Crismal debido a los daños causados por el terremoto a la catedral, de ahí que le enviara los óleos.

Benedicto XVI se trasladará esta tarde a la basílica de San Juan de Letrán, la catedral de Roma, para celebrar la misa de la Ultima Cena, en la que tradicionalmente se les lavan los pies a doce presbíteros.

El Papa Ratzinger ha querido que el dinero que se recoja durante la misa se destine a la pequeña comunidad católica de Gaza, en Palestina.

Mañana, Viernes Santo, el Obispo de Roma bajará de nuevo a la basílica de San Pedro para presidir, por la tarde, la celebración de la Pasión del Señor y por la noche acudirá al Coliseo de Roma, en el centro de la Ciudad Eterna, para presidir el tradicional Vía Crucis.

En la noche del Sábado Santo celebrará en la basílica de San Pedro la Vigilia Pascual, la noche en la que la Iglesia permanece a la espera de la Resurrección del Señor, según la tradición cristiana.

El domingo presidirá en la plaza de San Pedro la Misa de Resurrección, tras la que pronunciará el tradicional Mensaje Pascual e impartirá la bendición "Urbi et Orbi", a la ciudad de Roma y a todo el mundo.