Al PSOE le cae encima el caso ERE en el peor momento


  • El auto del juez deja claro que se trata un enorme caso de corrupción, posiblemente el más grave de los muchos que los españoles hemos tenido que aguantar.

  • La maquinaria del PSOE se ha puesto inmediatamente con un mensaje sobre la inocencia y la honradez de los encausados.

Ciudadanos presume de haber echado de la política a Chaves y Griñán y saluda que ahora la Justicia les ponga en su sitio

Ciudadanos presume de haber echado de la política a Chaves y Griñán y saluda que ahora la Justicia les ponga en su sitio MADRID | EUROPA PRESS

El emblemático caso ERE de corrupción política tenía que haber sido sustanciado hace mucho tiempo. Los hechos ocurrieron entre 2001 y 2010 y han sido objeto de muy abundantes informaciones que han venido causando escándalo, tratado por numerosos agentes socialistas con paños calientes para intentar desactivarlo. A que no haya avanzado más para llegar antes a ser visto en audiencia pública han contribuido, entre otras causas, la dilatación de la instrucción judicial, justificada por la enorme complejidad del embrollo, y los escollos políticos que ha ido poniendo el partido de los ahora ya procesados, que siempre protegió a los suyos, a veces en contra de las evidencias más palmarias.

Pero ha resultado que la prolongación del procedimiento ha llevado su primera conclusión a coincidir con uno de los peores momentos políticos para el partido afectado, el PSOE, que ve cómo le cae encima en plena campaña electoral (lo de pre-campaña es más que nunca un eufemismo). El Partido Socialista se ha empeñado duramente en desviar hacia el Partido Popular la atención por los casos de corrupción política que le afectan, pero de pronto la opinión pública se ha visto alertada por un auto judicial rotundo acerca de la gravedad de una corrupcióncon fondos destinados a colectivos desfavorecidos, los desempleados, una irregularidad que tantas veces se ha denunciado mediática y políticamente como la gran componenda construida en los gobiernos socialistas de Andalucía.

Hoy, la gente mira hacia Pedro Sánchez, que ha afrontado la complicación sin poder ocultar su desasosiego y echando mano de frases hechas que en su caso han llegado a sonar contradictorias. Su alusión a la presunción de inocencia de los procesados apela a un principio esencial del derecho, el de que nadie es culpable si no resulta condenado, pero él mismo lo ha despreciado muchas veces al aludir al partido que va por delante de él, el Partido Popular. Cuando Sánchez usó el apelativo “indecente” contra Mariano Rajoy en la anterior campaña estaba condenándolo como ahora quiere que no se condene políticamente a los compañeros de su partido. Es bastante descorazonador comprobar que un político reclama sensatez sólo cuando el problema le afecta a él o a su entorno.

El efecto amenazador sobre el Partido Socialista es explicable a la vista de las graves acusaciones del juez, que ve delitos de prevaricación continuada durante años en la gestión de los dos expresidentes de la Junta de Andalucía, presidentes que fueron a su vez del Partido Socialista, Manuel Chaves y José Antonio Griñán. A éste lo acusa además de malversación de caudales públicos, uno de los peores delitos que puede cometer un político encargado de administrar el dinero de todos los ciudadanos. La lista de los demás encausados completa la dimensión mastodóntica del chanchullo: en ella hay hasta seis exconsejeros de la junta, como Gaspar Zarrías, gran mandamás del socialismo andaluz, y Magdalena Álvarez, que fue ministra con Zapatero.

La maquinaria del PSOE se ha puesto inmediatamente en funcionamiento para rebajar las consecuencias políticas de este capítulo fundamental del caso, y lo primero que ha hecho ha sido difundir mensajes sobre la inocencia y la honradez de los encausados. El PSOE ha demostrado con frecuencia su habilidad para desviar los golpes y conseguir dirigir las miradas ajenas hacia otros. No me cabe duda de que sabrá aprovechar su experiencia para rebajar el efecto amenazador de este capítulo judicial. Pero conviene no olvidar que el auto del juez que da paso al procesamiento de los supuestos responsables de un delito continuado de prevaricación y también de malversación supone un espaldarazo a tanta noticia desmentida y a la sospecha fundada de que se trata un enorme caso de corrupción, posiblemente el más grave de los muchos que los españoles hemos tenido que aguantar.