Elecciones catalanas: Estas elecciones las deciden los catalanes, pero nos afectan a todos los españoles


En estas elecciones se la juega Cataluña y, por diversos motivos, también el resto de España. Comprender lo que puede suceder en la campaña electoral y en las elecciones consecuentes y cómo puede influir en la política nacional dependerá en gran medida de asuntos tan diversos como el Estatut, la política migratoria o quién se sentará en el Ayuntamiento de Barcelona:

  • Aunque en las elecciones todos ganan, en éstas se adivina un claro ganador que, por raro que suene, nunca ha perdido: incluso en las últimas elecciones CiU ganó en escaños, aunque perdiera en votos. CiU ganará, pero seguramente esta vez con la suficiente holgura como para gobernar. Además, Montilla ya ha descartado reeditar el tripartito por tercera vez aun en caso de que sumara la mayoría suficiente.
  • La clave de las elecciones no estará, por tanto, en quién gana sino en por cuánto lo hace. En caso de no sumar, si CiU quisiera no gobernar en minoría tendría que elegir entre ideología y nacionalismo. Una alianza soberanista parece descartable porque los postulados de CiU y ERC están en las antípodas ideológicas. La otra opción estaría en la 'sociovergencia', una alianza que, aunque englobaría a una enorme mayoría del electorado, parece descartada por ambas partes.
  • La hipotética victoria de CiU, que ha renovado sus estructuras tras seis años en la oposición, supondrá necesariamente un cambio de rumbo. Poco queda de aquella coalición encabezada por Pujol, que gobernó Cataluña empalmando mayorías absolutas desde los albores de la democracia y Cataluña tampoco es la misma tras dos legislaturas no siempre estables del tripartito.
  • No sólo de PSC y CiU vive Cataluña. Otros actores, viejos y nuevos, juegan este partido. Está ERC, que podría salvar su retroceso electoral azuzando el fantasma del Estatut -que no apoyó-, o ICV, que ha colocado como cabeza de lista a un político que cuyo carisma se ha forjado en Madrid. También irrumpen marcas que podrían robar votos a los nacionalistas, como Reagrupament -escisión de ERC-, o Solidaritat, de Joan Laporta. En el otro lado del espectro político, los no nacionalistas: el PP, que quiere ser una fuerza llave en el Parlament, a pesar de que Sánchez-Camacho no ha logrado la repercusión de sus antecesores y que ha sufrido la salida de militantes, encabezados por Montserrat Nebrera que ha montado otra marca electoral. El PP competirá por los votos con Ciutadans, partido al que los ciudadanos acusan de no saber si es de izquierdas o de derechas, o UPyD, que se estrena en la región con Antonio Robles.
  • Actualmente hay seis partidos en el Parlament catalán, y podría ampliarse aún más. El despunte de algunas formaciones, como la que ha creado el expresidente del Barça o la marca regional de Rosa Díez no sólo podría arañar votos a los 'grandes', sino también alterar el reparto de escaños en la Cámara.
  • Las consecuencias para el Gobierno pueden ser demoledoras. Cataluña es un tradicional granero de votos que puede restarle fuerza al partido nacional, además de la consecuencia evidente de perder una Comunidad Autónoma tan importante como Cataluña de cara a afrontar las elecciones locales y autonómicas de mayo.
  • Aunque el Estatut se cocinó bajo el gobierno del tripartito, fue CiU quien encendió los fogones y quien, junto a PSC e ICV, ha apoyado su desarrollo hasta el fin. Habrá que ver si la política de desarrollo pleno del texto que promueven los convergentes puede causar problemas con el Gobierno central de los que causó el PSC.
  • No sólo el Estatut está encima de la mesa para el gobierno que llegue: las polémicas iniciativas lingüísticas que emprendió el tripartito, la oleada de consultas soberanistas y otras iniciativas similares podrían cambiar con un hipotético cambio de Gobierno.
  • En una Comunidad Autónoma tradicionalmente inmigranteel debate en torno a los extranjeros está tomando cuerpo, en algunos casos con propuestas que van desde la xenofobia a la regulación intensiva de la inmigración. Las polémcias surgidas en varios municipios catalanes demuestran que es un tema candente.
  • Uno de los flancos más importantes de la guerra que se avecina no estará en la Generalitat, sino en la pelea por Barcelona. La ciudad, gobernada por los socialistas desde el inicio de la democracia, podría cambiar de manos si se confirman las encuestas internas que manejan los partidos. El golpe sería importantísimo no sólo para el PSC, sino también para el PSOE, ya que podría suponer que la primera ciudad socialista del país pasara a ser Sevilla (cuarta en población tras Madrid, Barcelona y Valencia) o, si también la perdieran en mayo, Zaragoza (quinta).