Una complicada hoja de ruta que podría acabar con nuevas elecciones en 2016

  • Hay muy remotas posiblidades que Rajoy salga investido presidente. Sánchez podría ser elegido en cuarta vuelta por mayoría simple, pero sacar adelante iniciativas será casi imposible.

  • El PP ha logrado mayoría en el Senado y desde allí se podrían frenar muchas decisiones del Congreso. La fragmentación del Parlamento hace muy difícil la gobernabilidad.

20D.- Aguirre ensalza a Rajoy como el "mejor para restaurar la concordia" y acabar con el "odio de algunos"

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El Partido Popular ha sido el partido más votado en las elecciones generales celebradas hoy, pero Mariano Rajoy lo tendrá muy complicado para ser investido presidente con un respaldo mayoritario. Los populares (123 escaños) quedan muy lejos de la mayoría absoluta (176) e incluso con los 40 escaños de Ciudadanos no la lograrían.

Tampoco tendrá fácil Pedro Sánchez un respaldo mayoritario del Parlamento. Los socialistas han logrado 90 escaños, que más los de Podemos y las mareas (69) suman 159. Si a estos apoyos unimos el de Izquierda Unida (2 escaños), PNV (6) y Coalición Canaria (1), apenas lograría 168. Sería necesario el apoyo -complicado- de Democràcia i Llibertat (8 escaños) y/o Esquerra Republicana de Catalunya (9 escaños).

Sin embargo, Sánchez si tiene más fácil una mayoría simple -más votos a favor que en contra-. Si lograse, por ejemplo, el apoyo de Podemos y la abstención de Ciudadanos, solo tendría en contra al Partido Popular y, a lo mejor, algún partido con escasa representación.

También Sánchez podría optar por la moderación y lograr el respaldo de Ciudadanos, pero sería necesario que Podemos no votase en contra.

El papel de Ciudadanos, por tanto, es clave y sus 40 escaños tienen más valor de lo que en principio parece.

La complicada hoja de ruta

El día 23 se cerrará el escrutinio general, una vez sean contabilizados los votos llegados desde el extranjero. Desde el mismo día 21, los partidos empezarán a moverse en busca de apoyos. Pero habrá que esperar hasta el 13 de enero, la fecha fijada por la ley en el decreto de convocatoria de elecciones, para proceder a la constitución de las nuevas Cortes. Ese día, la sesión estará presidida por el diputado de mayor edad asistido por los dos más jóvenes en calidad de secretarios. En primer lugar se nombrarán los miembros de la Mesa del Congreso. Su papel será habilitar el mes de enero para poder celebrar en el plazo de 15 días el inicio de de la XII Legislatura.

¿Qué pasará a partir de 21-D?

Ningún partido ha obtenido la mayoría absoluta y serán necesarios pactos a varias bandas. De no lograrse apoyos que propicien la investidura de Rajoy o Sánchez, la consecuencia sería la convocatoria de nuevas elecciones.

Hasta ahora, en todos los procesos electorales nunca ha transcurrido más de mes y medio entre la fecha de los comicios y la investidura del presidente del Gobierno por el Congreso, pero esta vez todo apunta que podría alargarse.

La dispersión del voto y el fin del bipartidismo harán muy complicada la elección y, de no llegarse a acuerdos, la situación catalana -sin presidente y al borde unas nuevas elecciones- podría reproducirse en el Gobierno nacional.

Los pasos, recogidos en el artículo 99 de la Constitución, dejan claro cómo se realiza la investidura del presidente.

Una vez celebradas las elecciones, el Rey deberá consultar a los líderes de los partidos políticos con representación parlamentaria en las Cortes Generales para intentar informarse de quien es la persona que, por ser capaz de configurar una mayoría estable de gobierno, debe ser propuesto como candidato a Presidente. Lo habitual es que sea el líder del partido mayoritario, pero no hay precepto legal que obligue a ello.

Después de obtener esta información el Rey, en su calidad de Jefe del Estado, hace una propuesta de candidato y éste presenta su programa al Congreso de los Diputados y solicita la confianza de la Cámara, tras el oportuno debate de investidura, en el que participan los portavoces de los diferentes grupos parlamentarios del Congreso, se procede a la votación del candidato a Presidente.

En la primera vuelta, el elegido deberá obtener el apoyo de la mayoría absoluta del Congreso -la mitad más uno de sus 350 miembros o, lo que es igual, 176 votos en la actualidad-. Si Ciudadanos decide abstenerse -lo más probable-, el candidato -presumiblemente Mariano Rajoy-, no obtendría la mayoría absoluta. Tampoco la lograría con su apoyo, que en principio parece descartado.

Entonces se produciría una segunda votación, 48 horas después, en la que el candidato a presidente debería obtener una mayoría simple -más votos a favor que en contra-. En este caso, para evitar la hipotética investidura de Rajoy -si Ciudadanos se sigue absteniendo-, sería necesario que al menos PSOE y Podemos votasen en contra. Si Ciudadanos decidiese votar a favor de Rajoy -sumaría 163 escaños- y sería necesario que votasen en contra no solo Podemos y PSOE, también algunas fuerzas más, algo que no es descartable. En esta segunda ronda sólo una hipotética abstención conjunta de PSOE y Ciudadanos harían a Rajoy presidente.

Si se produjese esta circunstancia, el Rey debería proponer otro candidato y lo normal es que fuese el candidato del segundo partido más votado, en este caso el PSOE.

El nuevo candidato, en esta tercera vuelta, debería obtener 176 votos. Esa mayoría no sería fácil. Si el candidato es Pedro Sánchez se podrían juntar los escaños de PSOE -90- con los de Podemos, 69 escaños. Pero serían necesarios 17 votos más para lograr la mayoría absoluta. Los de Izquierda Unida (2) no parecen complicados, tampoco los de PNV (6) a cambio de mayor autogobierno para el País Vasco y tampoco sería descartable el voto de Coalición Canaria. Sin embargo, faltarían 8, que deberían venir de Esquerra Republicana de Catalunya (9) y/o Democràcia i Llibertat (8)

Si no se consigue el respaldo de ese mínimo de seis partidos sería necesario buscar la mayoría simple en una cuarta votación. Posiblemente en esta ocasión resultaría mucho más fácil que el nuevo candidato la consiguiese. Si Ciudadanos continúa absteniéndose, con el respaldo de Podemos bastaría. Si Sánchez apuesta por la moderación y logra el apoyo de Ciudadanos y Podemos se abstiene, para evitar para ellos un mal mayor que es que gobierne el Partido Popular, y el resto de los partidos minoritarios se abstienen o votan a favor de su investidura también Sánchez sería presidente.

Por tanto, queda un camino muy complicado para lograr la investidura de un presidente. Pero en el caso de se consiguiese, a partir de ese momento sería muy, muy difícil sacar adelante medidas y leyes. En caso de que se lograse aprobar alguna ley en el Congreso, ésta podría ser frenada -en el caso de que gobernase Sánchez- en el Senado, donde el Partido Popular tiene mayoría.