¿Por qué el caso Palau es uno de los mayores escándalos sobre financiación ilegal de partidos?


Millet: "Ferrovial hacía donaciones para que el dinero fuera a CDC a cambio de obras públicas"

Millet: "Ferrovial hacía donaciones para que el dinero fuera a CDC a cambio de obras públicas" BARCELONA | EUROPA PRESS

Félix Millet ha cantado, Gemma Montull ha corroborado y Jordi Montull ha confirmado y no solo eso, ha elevado las mordidas del 3% al 4%. Lo que está ocurriendo en la Audiencia de Barcelona, donde se está celebrando el caso Palau (por cierto, el edificio también fue construido al parecer entre mordida y mordida), es uno de los mayores escándalos de la democracia. Allí se está describiendo cómo un partido histórico, Convergència (CDC), se ha financiado en los últimos años. El partido de las sedes embargadas, el mismo que se envolvió con la bandera independentista para escapar de la corrupción, está entre la espada y la pared. 

Lo que está ocurriendo en Barcelona trae a la memoria el caso Filesa. 29 mayo de 1991: los diarios El Periódico y El Mundo publicaron informaciones en portada que desvelaban cómo tres sociedades controladas por personas próximas al PSOE -los grupos empresariales Filesa, Malesa y Time Export- habían recibido importantes sumas de dinero de grandes bancos y empresas por tareas de asesoramiento que nunca se llegaron a realizar. Estos pagos servían para financiar al partido que gobernaba en España desde el 82.

Tras un lento proceso judicial, el Tribunal Supremo sentenció que el PSOE se financió irregularmente. Fueron condenados ocho de los once acusados, entre ellos un senador y un exdiputado socialista.

Ahora, con el juicio del caso Palau, lo que se juzga es la financiación de un partido que ha gobernado en Cataluña durante gran parte de la democracia y que incluso ha llegado a importantes acuerdos con el Gobierno nacional. La acusación implica de lleno tanto a Jordi Pujol como a Artur Mas (la que la oposición ya pide que de la cara), los dos principales impulsores del soberanismo, que habrían participado en este sistema de financiación irregular durante sus gobiernos.

El método que ha confesado Millet era el siguiente: Ferrovial y CDC pactaban que la constructora gestionara una obra pública. La adjudicación de la Generalitat era inmediata. A cambio, el partido recibía una donación de la compañía. Era del 4%: 2,5% para Convergéncia, 1% para Fèlix Millet y 0,5% para Jordi Montull. Los máximos responsables del Palau de la Música servían de enlace para canalizar esa subvención.

[La confesión de Millet sobre la financiación ilegal de CDC en 10 frases]

Además, estos directivos pagaban obras de su casa, las bodas de sus hijas o viajes particulares, según ha reconocido Millet.

Es la primera vez que se desvela, con pelos y señales, la financiación supuestamente irregular de CDC. Ahora serán los jueces quienes decidan si existió delito, pero la confesión ya es un paso inédito y nunca visto hasta ahora. Es realizado, además, por una persona de dentro, que conocía el sistema y el circuito que seguía el dinero que acababa en las arcas del partido político.

Se están dando nombres concretos, cargos, compañías... Y para el jueves queda el plato principal: Jordi Montull, que habría pactado con la Fiscalía una reducción de su futura condena a cambio de su confesión.

Es, además, la primera vez que alguien cuesta con pelos y señales lo que ocurría. Lejos queda la afirmación de Pasqual Maragall cuando en 2005 habló por primera vez en el Parlament del 3%. Ahora, más de una década después, se empieza a poner patas a todo.

La financiación supuestamente ilegal de los partidos políticos es un tema recurrente y que, además, se encuentra en los tribunales. El juez Velasco está investigando al PP de Madrid y la pasada semana Anticorrupción pidió la reapertura del caso de la caja B del PP tras la confesión de Correa. Nadie se libra.