Arrabal reinventa Fausto con Els Comediants para el Real y espera salir ileso

  • Madrid, 11 feb (EFE).- Todo el artificio del Teatro Real y el ingenio de Els Comediants se ponen este viernes al servicio del estreno mundial de la recreación del mito de Fausto escrita por Fernando Arrabal con música de Leonardo Balada, "Faust-bal". Un "reto para todos", dicen sus responsables, del que esperan salir "ilesos".

Madrid, 11 feb (EFE).- Todo el artificio del Teatro Real y el ingenio de Els Comediants se ponen este viernes al servicio del estreno mundial de la recreación del mito de Fausto escrita por Fernando Arrabal con música de Leonardo Balada, "Faust-bal". Un "reto para todos", dicen sus responsables, del que esperan salir "ilesos".

"Vengo a deslumbrarme, por eso no he querido ver nada hasta ahora. A lo mejor la noche del estreno quedo espachurrado", imagina Arrabal, que ha comparecido hoy ante la prensa junto a Balada, y el director de escena, Joan Font, además del director general del Real, Miguel Muñiz, su director musical, Jesús López Cobos, y su director artístico, Antonio del Moral.

Fausto es una mujer -que añade el apellido "bal" jugando con los de los autores- y Margarita es Margarito; y la historia, que se desarrolla en un tiempo "entre el barroco y el cómic", es una alegoría sobre el bien y el mal, una crítica "al afán masculino de penetrar a la fuerza" en clave surrealista.

El autor (1932, Melilla), creador de otros tres libretos, ha asegurado que está "entusiasmado y conmovido" por participar en una creación "de altura mundial y excepcional" que se estrena en Madrid, "que está viviendo un auténtico Renacimiento".

Su papel, subraya, ha sido el de escribir "una carta de amor" y ha elegido Fausto porque es, junto con el Don Juan, el único mito, en el sentido de que es "una mentira que dice la verdad".

Con su libreto ha querido homenajear y completar el que él considera "el mejor libro de la historia", "El maestro y Margarita", de Mijail Bulgakov. "Quisiera llegarle a la altura de los zapatos, pero creo que le faltaba un poquitín, y es que se pudiera clonar y volar".

A Faust-bal la acusan de haber tenido una hija por clonación con una amazona y es violada por Margarito mientras el coro de "amazonas-serafinas" canta "ya la embiste y la holla el muy cabrón".

Balada (1933, Barcelona), que llega con ésta a su sexta ópera, explica que esta "obra de tres locos", a la que han dedicado él, Arrabal y Font cerca de tres años, es "muy distinta de lo que se espera de una ópera. Es una simbiosis lírica con orquesta de vanguardia", aclara.

Preguntado si, como dice el cantaor Enrique Morente, espera "salir ileso" de ésta, dice, bromeando, que confía en que haya detector de armas a la entrada.

Joan Font reconoce que a él le ha costado "entrar en algunas cosas" pero también supone que saldrán "ilesos" porque su intención ha sido "alargar la mano hacia el espectador. Puedes hacer historias absurdas pero tiene que haber una historia que contar, que el público no se pierda y que le resulte atractivo".

"Había dos posibilidades con la obra: hacerla muy contemporánea o llegar al texto haciendo un viaje con muchas imágenes, muy visual, utilizando todo el poder de artificio, que es mucho, del Real", explica Font, que cree que a este texto "sorprendente, divertido, simbólico y mítico; un canto a la esperanza" le han dado "el sello Comediants" pero también "un contexto y un concepto musical" nuevo para ellos.

López Cobos cree que Balada ha tenido respeto por la voz para no exigir a los cantantes "lo imposible" como suele ocurrir en música contemporánea. "Es un reto para todos porque es difícil conjugar lo lírico con la vanguardia".

"Faust-bal" transcurre en una hora y media, sin descanso, en 13 escenas "totalmente comprensibles para el público", con contrastes "increíbles" que van del remanso de paz a la violencia más extrema, añade López Cobos.

Del Moral apostilla que es un "acontecimiento" -el sexto estreno mundial en el Real y el cuarto en los dos últimos años- porque se trata de una obra "absolutamente brillante, personal e imaginativa" y cree que el coliseo madrileño "ha acertado" con la elección.

En sus "notas benes (pero no penes)" al libreto, Arrabal, que al final sugiere un silencio de trece minutos para que "cuando más descuidado estén el público y los intérpretes... tutti: coro más orquesta", propone que los que silben lo hagan "con efectos de tomate" y los labios untados "en manteca de chivo expiatorio".