Blázquez destaca del obispo dimisionario Luis María Larrea su "sentido hondo de la justicia y de la equidad"

BILBAO, 29 (EUROPA PRESS)

El Obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, destacó hoy de monseñor Luis María Larrea, obispo dimisionario de Bilbao fallecido el pasado miércoles en la capital vizcaína, su "sentido hondo de la justicia y de la equidad".

Blázquez, que presidió en la Catedral de Santiago el funeral por monseñor Luis María de Larrea y Legarreta, que fue obispo diocesano entre los años 1979 al 1995, agradeció el ministerio episcopal de Larrea y aseguró que "termina de morir un hombre justo y bueno, un sacerdote intachable, un obispo que apacentó la grey confiada por el Señor con fidelidad y amor, con solicitud y dedicación, con respeto y paciencia".

El Obispo de Bilbao recordó que Larrea, muerto a los 91 años, ha vivido "desde hace bastantes años en una situación de fragilidad y dependencia" y agradeció públicamente a las personas que lo han atendido "con amabilidad y esmero" en la residencia diocesana de San Vicente. "Cuando una sociedad cuida a sus mayores con manos y corazón, con respeto y cariño, particularmente cuando dependen de otros en todo y siempre, está emitiendo signos de alta calidad en humanismo auténtico y amor cristiano", destacó.

Tras recordar el itinerario histórico de Don Luis María, aseguró que su "fisonomía espiritual era una permanente invitación a la rectitud, al respeto y a la bondad afable" y destacó que "fue monseñor Larrea un obispo humilde y paciente, que mostraba exteriormente una finura que, aseguran quienes lo conocieron bien, reflejaba la finura interior y nunca mostró cara hosca ni semblante adusto".

Blázquez reconoció su admiración por la "dignidad como persona y como obispo" y señaló que "la elegancia no era sólo de talle sino también de espíritu". "Nunca olvidaré los gestos y detalles de amigo y de hermano obispo que tuvo conmigo cuando comencé el ministerio episcopal en nuestra Diócesis. Su salud no le permitió prestarme la ayuda inestimable de su acompañamiento pastoral", manifestó.

Asimismo, aseguró que Larrea "cuidaba con sumo esmero, en sus escritos e intervenciones públicas en la situación complicada que le tocó vivir, las palabras y las formas expresivas para que fueran siempre precisas y nunca hirientes" y destacó que poseía "un sentido hondo de la justicia y de la equidad". "Tenía fino sentido del derecho que aplicaba con ecuanimidad y cuidado pastoral, ya que en la Iglesia la ley suprema es la salvación de las almas. Fue buen jurista que captó el espíritu en la letra y animó la letra con el espíritu", remarcó.