¿Cómo recuperar los puntos del carné de conducir?

A mí me cazó el radar. Viajaba entre Pamplona y Málaga y pisé demasiado el acelerador. Al no estar presente un agente, en cuyo caso se me informaría de la infracción en el acto, la notificación fue remitida a mi casa unas semanas más tarde. En el documento quedaba todo claro: había superado el límite en autovía en más de cuarenta kilómetros por hora. Categoría de la infracción: grave. Puntos que me retiraban del carné: cuatro. Saldo final: cuatro (los conductores noveles empiezan con ocho puntos y, hasta pasado dos años, no suman los doce).

El 1 de julio de 2006 comenzó la puesta en marcha del carné por puntos en España. Desde entonces, y según los últimos datos publicados por la Dirección General de Tráfico (DGT), han sido 2.273.289 los conductores que han perdido uno o más puntos de su carné por realizar alguna de las acciones tipificadas como infracción, con la consiguiente sanción que ello supone.

Si desglosamos este dato, los errores que más cometemos al volante son los siguientes: exceso de velocidad (912.123 conductores), uso indebido del teléfono móvil (273.912), tasa de alcohol por encima de la permitida (233.937) y mal uso del cinturón o el caso de seguridad (431.714). El resto de infracciones, entre las que están aparcar en zonas prohibidas, arrojar colillas en la carretera o no respetar las señales de tráfico suman la cifra de 421.603 denuncias.

El camino para recuperar los puntos

Cuando sólo te quedan seis puntos andas por la cuerda floja y corres el riesgo de perderlos de una tacada. Hay dos opciones para ganar puntos: esperar tres años y que la DGT premie tu buen comportamiento al volante abonándote dos puntos, o realizar un curso parcial de recuperación de puntos. Lo sensato y lo que recomiendan las autoescuelas es lo segundo ya que, en caso de incurrir en una infracción grave que suponga la sustracción de esos últimos puntos, pierdes la licencia durante seis meses (tres en el caso de ser profesional).

Aposté por la sensatez. Lo primero, encontrar la autoescuela autorizada que oferte los cursos. A ser posible, cerca de casa. En Madrid capital (en el resto de la Comunidad hay otras diez) hay ocho establecimientos que disponen de la autorización correspondiente para impartir el programa completo del Curso de Sensibilización y Reeducación Vial.

Primera llamada en balde: “Hasta dentro de un mes nada”, me dicen. En la página web de CNAE, adjudicataria de los cursos en toda España menos Cataluña, puedes encontrar el listado de cursos dividido por comunidades autónomas y ciudades. Después de hacer una llamada a cada uno de los ocho centros de Madrid asimilé que mi incorporación a uno de los cursos de recuperación parcial no podía ser inmediata: cuatro semanas como mínimo en cinco autoescuelas, y entre dos y tres semanas en otras dos. El teléfono de una de ellas estaba equivocado en la página web.

Cursos de recuperación parcial y total

Existen dos tipos de cursos: de recuperación parcial y total. La diferencia entre ambos reside en la duración, el número de puntos que se recuperan y la exigencia que requiere cada uno. El parcial tiene una duración de doce horas que se distribuyen, como mínimo, en dos tandas de seis horas (podrían ser hasta cuatro días) y no requiere la realización de un examen final.

En cambio, el curso total multiplica por dos las horas de asistencia (24 horas en total) y su extensión sería de entre cuatro y seis jornadas. Además, obliga a aprobar un examen al final del curso. Hay que tener en cuenta que, si el formador se alarga en una explicación o hay un tema que no queda lo suficientemente claro, hay flexibilidad para que el curso se demore en el tiempo. Por lo tanto, nunca, nunca agotes todos los puntos (lo ideal sería no perderlos).

Para acudir a las clases hay que sacrificar parte del fin de semana. Salvo en un caso, los cursos parciales se imparten un viernes por la tarde y un sábado por la mañana. En el caso de que el curso de recuperación total se alargue hasta seis días podrías perder algún día laborable para cumplir con la asistencia, que es obligatoria. Tráfico inspecciona todos los cursos y, si faltas a alguna de las clases, no recibes el certificado que valida clases. Además, no podrás reclamar el importe del mismo.

En ambos cursos la distribución de las horas es parecida. Para el parcial el profesor imparte siete horas de teoría, cuatro horas de pruebas prácticas por ordenador y una última hora dedicada a una terapia de grupo con un psicólogo o un miembro de la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal (AESLEME). Para el total, estos números se multiplicarían por dos (catorce horas de teoría, ocho de ordenador y dos de terapia).

Sobre el material de estudio ocurre algo parecido. El temario es el mismo, aunque el nivel de exigencia varía en función de si quiere recuperar cuatro o todos los puntos. Hay tres manuales de 175, 203 y 223 páginas cada uno con dieciséis capítulos que, como adelanta el director general de la DGT, Pere Navarro, en el prólogo, “busca sensibilizar al conductor, informarle de todo lo que se puede hacer (…) y, muy especialmente, pretender mentalizarlo y convencerlo de lo mucho que cada uno de nosotros puede hacer para evitar los accidentes”.

Después de las clases dictadas por el formador, el alumno deberá realizar unos tests de evaluación personal y unas pruebas de conocimiento cuyo contenido dependerá de la infracción cometida. Finalmente, la autoescuela emite un certificado a la DGT y, en un plazo de entre una semana y diez días, los puntos se suman a tu saldo particular.