El Ayuntamiento de Barcelona duplicará para junio el espacio para motos en los semáforos

La Guardia Urbana propone reducir el límite de alcoholemia de los motoristas

BARCELONA, 4 (EUROPA PRESS)

El concejal de movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, Francesc Narváez, anunció hoy que para junio tienen previsto "más que duplicar" el espacio reservado en los semáforos para motocicletas y ciclomotores, un año después de que pintaran este tipo de 'parrillas' en la confluencia de la calle Balmes y la Gran Via, de las calles Aragó y Vilamarí, y de Ganduxer y el paseo Bonanova.

La experiencia evita accidentes en los cruces con semáforo cuando una moto avanza entre los vehículos para colocarse en la primera línea en el momento que la luz se pone verde. Así, mientras el semáforo está en rojo, las motos pueden situarse en primera fila, evitando maniobras que pueden provocar situaciones de riesgo cuando los vehículos están en marcha.

En declaraciones a los periodistas durante el XVI Fórum Barcelona de seguridad vial, el concejal explicó que desde el consistorio quieren ser "osados" e incorporar políticas que mejoren la seguridad de las motos, por lo que también instalarán para finales de año una cámara especial en cruces "para detectar el comportamiento errático" de estos vehículos, por ejemplo, utilizando los carriles específicos de giro para seguir recto.

El jefe de la Guardia Urbana de Barcelona, Xavier Vilaró, propuso, durante su intervención en el fórum, que se reduzca la tasa máxima de alcoholemia permitida entre los motoristas a 0,15 miligramos de alcohol por litro de aire espirado --la de los conductores noveles-- al menos durante los dos primeros años, puesto que se trata de un vehículo que requiere de más destreza en la conducción que los vehículos de cuatro ruedas.

Esta propuesta fue bien acogida por Narváez y por el director del Racc, Sebastià Salvadó, aunque el concejal hizo hincapié en la necesidad de hacer un estudio previo para determinar la efectividad que puede tener la propuesta.

Por su parte, el responsable de la Oficina del Plan de seguridad vial del Servei Català de Trànsit (SCT), Xavier Almirall, consideró que el límite de alcoholemia "ha de estar donde dicen los científicos que hay una merma de capacidades", y que los vehículos de dos ruedas son "más vulnerables", aunque su capacidad de provocar daños "es inferior".