El primer ciborg de la historia participa en el II Concurso Internacional de Robótica de Terrassa (Barcelona)

BARCELONA, 9 (EUROPA PRESS)

El primer ciborg de la historia, Kevin Warwick, participó hoy en el II Concurso Internacional de Robótica JET de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) en Terrassa (Barcelona), donde explicó sus experimentos de vinculación de cerebros biológicos con máquinas.

Warwick, catedrático de cibernética en la Universidad de Reading (Reino Unido), se implantó en 1998 un transmisor de radiofrecuencia en el brazo para controlar la luz, la temperatura y las puertas de su vivienda, así como otros aparatos domésticos.

Dos años más tarde se implantó en la muñeca un artefacto con más de 100 electrodos que, vinculados a su sistema nervioso, le permitían controlar una mano robótica a distancia.

En declaraciones a Europa Press, Warwick aseguró hoy que estos implantes cerebrales conectados a un ordenador para emitir órdenes a un cuerpo ajeno pueden hacer que personas que hayan perdido una extremidad la recuperen en forma robótica.

Actualmente Warwick investiga en el campo de los robots dotados con cerebro biológico: para ello adquiere células del cerebro de una rata, las hace crecer en un plato de laboratorio y las vincula electrónicamente con un cuerpo robótico, con lo que adquiere una máquina dotada de cerebro biológico, explicó.

Auguró que estas investigaciones ayudarán a prevenir enfermedades como el alzhéimer y conocer mejor el funcionamiento de la memoria.

En este concurso, organizado hoy y mañana por la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Industrial y Aeronáutica de Terrasa (ETSEIAT), perteneciente a la UPC, participaron más de un centenar de robots, divididos en cinco categorías: luchadores de sumo, de mini sumo, velocistas, rastreadores y categoría libre, en la que se premia al robot más útil o al que tenga una tecnología más puntera.

Los asistentes, además de realizar un taller de Lego y participar en conferencias de robótica, podrán contemplar al hominoide catalán REEM-B, construido por la empresa barcelonesa Pal Technology Robotics y cuya fuerza le permite levantar pesos superiores al 25 por ciento de su peso, que es de 60 kilos, así como subir y bajar escaleras y desplazarse a 1,5 kilómetros por hora.