El PSOE denuncia que el Puente de Toledo se convierte en una zona de aparcamiento más cuando el Atlético juega en en el Calderón

MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

Los días en los que el Atlético de Madrid juega en casa el Puente de Toledo se convierte en un zona de aparcamiento más, con coches estacionados hasta en triple fila y cerrando la salida de los garajes, como denunció el concejal socialista responsable del distrito de Arganzuela, Óscar Iglesias, en declaraciones a Europa Press.

Y es que decenas de vehículos toman el puente, lo que genera innumerables molestias a los vecinos de un lado y otro, con los atascos y los estacionamientos indebidos, sin olvidar que la seguridad se pone en riesgo al taponar las calles, lo que complicaría el normal desarrollo de una hipotética actuación de los servicios de emergencias, como detalló Iglesias.

Los socialistas --que temen que estos episodios se repetirán este sábado, cuando el Atlético dispute en el Calderón su paso a la Liga de Campeones-- presentaron una proposición en la Junta Municipal de Arganzuela instando a que no se permita ni el paso ni el estacionamiento de coches en el Puente de Toledo, esto es, que se aplique la normativa existente.

Y todo, como señalaban en la proposición, porque la Policía Municipal debe ser "un instrumento para hacer cumplir las normas y no para ayudar a que se infrinjan ordenadamente cuando hay fútbol". Esta denuncia se acompaña por fotografías, que prueban que en el último encuentro que enfrentó al Atlético de Madrid con el Barcelona "se encontraban estacionados varios vehículos encima del Puente de Toledo, perfectamente ordenados, y con un coche de la Policía Municipal en el inicio (del puente) por Marqués de Vadillo".

La Junta decidió finalmente tumbar el apartado de la proposición socialista que instaba a elaborar un plan de movilidad específico para la zona en los días de partido argumentando que ya existía. "Lo que exigimos es que el Gobierno municipal no mire a otro lado", afirmó Iglesias.

Además de las molestias para los vecinos de Arganzuela y Carabanchel, separados por la infraestructura, la ocupación afecta además a un monumento protegido como es el Puente de Toledo, que data del siglo XVII, cuando Felipe IV proyectó enlazar la Villa de Madrid con el camino de Toledo por medio de un puente sobre el río Manzanares.

El puente fue declarado Monumento Nacional en 1956 y Bien de Interés Cultural en 1992. En 1972, dentro del proyecto de construcción de la autovía de circunvalación M-30 se iniciaron las obras de los dos puentes laterales que permitieron liberar al de Toledo de la carga de tráfico que soportaba y que hacía peligrar su existencia.