EV compara la 'Directiva Bolkestein' con Frankenstein porque intenta "revivir a un muerto"

Esquerra y Entesa "defienden" en el Mercado del Olivar la modificación de la Ley de Comercio que realiza el Govern por considerarla "asumible"

PALMA DE MALLORCA, 26 (EUROPA PRESS)

La coalición Esquerra Unida-Els Verds (EU-EV) comparó la Directiva Europea de Servicios, más conocida como 'Directiva Bolkestein', con el personaje de Frankenstein porque, en ambos casos, se intenta "resucitar a un muerto", especialmente, en las condiciones en que se encuentra actualmente la economía de los países de la UE y, entre ellos, zonas tan dependientes del Sector Servicios.

Según expuso hoy en candidato a los Comicios Europeos del próximo 7 de junio, David Abril, quien pidió taxativamente "que se derogue" la directiva, que debe entrar en vigor el próximo 31 de diciembre, y, aunque faltan sólo siete meses, "es la gran desconocida" de la ciudadanía, a pesar de que "es una de las directivas europeas que tiene efectos más tangibles y evidentes sobre nuestra vida cotidiana", aseguró.

Abril recordó que, en este momento, el Gobierno central prepara una nueva Ley de Gobierno, que supondrá una trasposición de la 'Directiva Bolkestein' al contexto del Estado español y, a continuación, las distintas Comunidades Autónomas modificarán sus legislaciones --Baleares ya cuenta con un borrador-- para sean afines a la disposición europea, que las pymes, los sindicatos y partidos de izquierda consideran excesivamente liberal.

El candidato de EU-EV, quien repartió hoy en la Plaza España de Palma caretas con la efigie del célebre personaje creado por Mary Shelley en 1818, afirmó que la 'Bolkestein' "sacrifica la sostenibilidad, la solidaridad y la cohesión social por la competitividad", lo que tendrá unos efectos "muy perversos", ya que "favorece a las grandes superficies" en aspectos como la ampliación de los horarios comerciales o la liberalización del mercado laboral.

Para David Abril, la entrada en vigor de la nueva directiva europea permitirá casos como el que se dio el año pasado en Ibiza, cuando un hotel dio trabajo a 300 ciudadanos checos, con contratos firmados en aquel país bajo las condiciones y con los salarios locales. Una actuación que, de generalizarse a partir de 2010, puede tener un resultado "nefasto" para Baleares, adelantó el candidato.

La forma de evitar que ello ocurra es "cambiar la correlación de fuerzas en el Parlamento europeo" de forma que adquieran más fuerza los partidos de izquierda, como EU-EV, porque "cuantos más diputados haya rojos y verdes, más posibilidades hay de cambiar la situación, porque se pueden plantear enmiendas" y otras medidas tendentes a "sustituir" la Estrategia de Lisboa por otra más sostenible.

Abril recordó que el grupo parlamentario europeo al que pertenece EU-EV ha "luchado" contra la 'Directiva Bolkestein' desde que se inició su gestación en el año 2002 y manifestó su esperanza en que se derogue, porque en las presentes circunstancias supone una "huida hacia adelante" y "mantener la filosofía del máximo beneficio a cualquier precio, cueste lo que cueste en términos sociales o medioambientales", agregó.

INVASIÓN DE COMPETENCIAS

Por su parte, en otro acto de campaña, realizado entre los puestos del Mercado del Olivar, los candidatos de la coalición integrada por Esquerra y Entesa per Mallorca, Ramon Quetgles y Cathy Sweeney, se dirigieron a las pymes para exponerles que su objetivo es que, ante la trasposición de la 'Directiva Bolkestein', se aplique la modificación de la Ley de Comercio que realice el Parlament balear, que "defenderán" y consideraron más adecuada a las circunstancias de las islas.

Así, "nuestra candidatura velará por que el Gobierno español no aproveche la legislación europea para invadir competencias que son autonómicas, en aspectos medioambientales, urbanísticos y, especialmente, la ley de comercio, al tratarse una competencia transferida al Govern", apuntó Sweeney. A lo que Quetgles agregó que lo "asumible" es que un comercio de unos 1.200 metros cuadrados pueda ser considerado gran superficie.

En lugar de ello, la ley estatal prevé un límite de 2.450 metros cuadrados que, en lugares más poblados de España, como Madrid, podría ser considerada una magnitud adecuada, pero no en Baleares, donde el tejido comercial está integrado principalmente por pequeñas y medianas empresa desde hace muchas décadas.