Federico Gutiérrez-Solana, una apuesta por la investigación y el diálogo


“Adaptar la Universidad de Cantabria al Espacio de Educación Europeo Superior y convertirla en ese campus de excelencia que es hoy. Ha mejorado la calidad de los servicios académicos, investigadores, y la dimensión cívica y cultural”. Así resumen desde el máximo órgano de representación de estudiantes de esa universidad la labor del nuevo presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Fedérico Gutiérrez-Solana. Estará en el cargo los próximos dos años después de que el anterior presidente, Ángel Gabilondo, fuera designado ministro de Educación en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Esta organización, fundada en 1994, tiene como objetivo servir como espacio de debate y reflexión para todas las universidades españolas. Su función principal en estos momentos es resolver los problemas generados a raíz del proceso de implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), también conocido como Plan Bolonia. A él le toca liderar este importante cambio que verá la luz el próximo curso 2009-2010, aunque algunas universidades ya se han adelantado.

Carrera academica brillante

Gutiérrez-Solana realizó estudios universitarios en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), donde se graduó con la calificación de sobresaliente. En 1978 ingresó en la UPM como profesor, y se doctoró con premio extraordinario en 1981, año en el que obtuvo una beca Fullbright, y se incorporó como investigador a la Carnegie-Mellon University, de Pittsburgh (Estados Unidos).

En 1983 inició su actividad académica en la Universidad de Cantabria (UC) como responsable del área de Ciencias de los Materiales, de la que es catedrático en 1989; y fue director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (1986-1994). En la UC, primero fue vicerrector de Profesorado (1997-2001), después vicerrector de Planificación y Desarrollo (2001-2002), y es rector desde 2002.

Durante estos siete años al frente de la universidad cántabra ha tenido que lidiar con el difícil papel de cumplir con la normativa europea para lograr la adaptación al nuevo espacio europeo de estudios superiores. “El rectorado lo ha impulsado a nivel nacional e internacional. Se ha trabajado mucho para que se desarrole muy rápido y para que el proceso cale entre profesores y alumnos”, afirma Martín Ruiz, presidente del Consejo de Estudiantes que representa a las once facultades que integran el campus universitario.

Sobre Bolonia, añade Ruiz que la universidad no está incentivando al profesorado ni se aportan los recursos necesarios para ello: “La clave no es la cantidad de dinero aportada por el Gobierno, sino que el profesor se forme para liderar las clases. Es importante incentivarlos para que lo hagan bien y contratar más profesorado. Es más un cambio de mentalidad y cultural que económico”.

Investigación y valores cívicos

Al margen de esto, la valoración de su trabajo durante estos años es positiva. Su eje de actuación ha consistido en impulsar la labor investigadora, tender sólidos puentes con el sector empresarial y dejar la puerta abierta a los alumnos para escuchar todas sus demandas.

Ruiz, que compatibiliza la representación de los estudiantes con la carrera de Filosofía , destaca la mejora de la calidad “en los servicios académicos y de investigación” y señala, como uno de sus logros, el impulso del inglés, “con un nivel muy alto”, y la creación de una asignatura de seis créditos para todos los grados (denominación que recibirán los títulos universitarios a partir del año que viene) que versa sobre aspectos cívicos como los derechos humanos y la igualdad de género.

Sin embargo, achaca al Consejo de Gobierno presidido por Gutiérrez-Solana los criterios utilizados para emplear a nuevos docentes: “Recientemente, a la hora de contratar el nuevo profesorado, los criterios que se emplean no nos gustan. Se valora mucho la investigación y poco la docencia. Creemos que se tiene que valorar más lo segundo y el rectorado no ha aceptado”, concluye Ruiz.