Filipinas, fábrica de marineros


Una parte de la bahía de Manila sirve de reclutamiento de marineros para barcos de mercancías

Una parte de la bahía de Manila sirve de reclutamiento de marineros para barcos de mercancías

MANILA — Filipinas nutre de marineros a las principales compañías navieras mundiales. El 30 por ciento de las tripulaciones de todo el mundo, cerca de 270.000 personas, son de esta nacionalidad, según datos oficiales. La presencia de los filipinos en barcos de mercancías ha ganado importancia en las últimas semanas, ya que los piratas somalíes tienen secuestrados a más de 100 súbditos de esta nacionalidad. Su presencia es tan frecuente que basta recordar que la mayoría de los marineros del Prestige eran filipinos.

Los rehenes en el cuerno de África son algunos de los ocho millones de trabajadores de esta nacionalidad en el extranjero, que ayudan con sus remesas -más de 12.000 millones de euros – a mantener a flote un país con una renta per cápita anual inferior a 3.000 euros.

El reclutamiento de los marineros tiene lugar en la bahía de la capital, Manila, donde 1.000 profesionales del mar buscan empleo cada día. Miguel Jacob es uno de los que intenta enrolarlos en una abigarrada calle. Con su carpeta verde a la vista, se abre paso sin decir una palabra hasta que alguno de los hombres congregados se fija en los números que contiene el papel que les muestra en la cara. Entonces, Jacob se lanza a dar una charla diseñada para convencer a su audiencia de que se haga a la mar en un navío de su empresa.

Se puede saber que hay una negociación en marcha si Jacob se agacha y empieza a hablar en voz baja. Los hombres que acepten su oferta trabajarán para MichaelMar Philippines, una agencia que coloca marineros filipinos en los buques de contenedores y de carga que surcan las rutas marítimas mundiales.

Como un mercadillo callejero

Al igual que si fuera un mercadillo, este punto de encuentro no está regulado. El gobierno permite el uso de las aceras y de una parte de un parque público, mientras que una asociación independiente se encarga de mantener una oficina en las inmediaciones. El grupo ofrece ayuda, incluyendo alojamiento, agua fría y conexión wi-fi para hacer más llevadero el bochorno característico de Manila. Los vendedores callejeros aprovechan el momento para vender cualquier producto: desde DVD hasta botellas de agua, sin olvidar los zapatos usados, masajes, e incluso casas.

“Es mejor que un centro comercial”, dice Ronald. Este marinero nunca ha tenido que venir aquí más de una vez y ahora espera conseguir trabajo haciendo cualquier tipo de arreglo en los barcos. Asegura que no intenta conseguir un puesto de más categoría en este momento porque la crisis ha hecho que algunos buques con personal filipino hayan cancelado sus rutas. No puede permitirse ser exigente.

“Conocemos casos de marineros que no han encontrado trabajo en buques debido a la crisis. Algunos reclutadores también están ofreciendo sueldos más bajos”, afirma Michael Cárdenas, que trabaja temporalmente reclutando a gente para otra compañía. Cárdenas se muestra preocupado por el impacto del estado de la economía global en sus perspectivas de trabajo.

“Siempre hay peligro en lo que hacemos, pero los beneficios superan los riesgos”, dice Jacob, padre de un niño pequeño, al referirse a los secuestros de Somalia. Él, que también ha trabajado de marinero, afirma que el sueldo al mes en los barcos es de 800 dólares al mes, casi cuatro veces el salario mínimo en Manila. “Tenemos que pensar en nuestra familia y en nuestro futuro”, concluye.