Fiscalía mantiene 20 años de cárcel para el acusado de asesinar a su hijastra en Lanzarote

La acusación particular acusa al procesado de "engañar y mofarse" de la familia y de ser "una persona peligrosa"

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 22 (EUROPA PRESS)

La Fiscalía mantuvo hoy su petición de imponer 20 años de cárcel para Antonio Luis Ferreira Machado por el asesinato de su hijastra, Yuliza Antonia Pérez, de 18 años, a quien estranguló el 8 de noviembre de 2007 en su domicilio en Arrecife (Lanzarote) y, posteriormente, trasladó el cadáver de la joven dominicana hasta una escombrera "como si fuera un trozo de basura", según la fiscal Laura Ordaz.

Un Tribunal de Jurado enjuicia desde el pasado lunes al procesado, de nacionalidad portuguesa, a quien la fiscal describió como "una persona peligrosa que merece estar en la cárcel", y que estaba "obsesionado" con la chica. Por ello, le acusa de un delito de asesinato con alevosía, con la circunstancia agravante de parentesco y niega arrebato por obcecación, al tiempo que recordó que él mismo admitió que agarró a su hijastra "por el cogote" (el cuello) y apretó "un poco" hasta que ella perdió el conocimiento y cayó al suelo durante una discusión, en la que él le pedía que "dejara a los testigos de Jehová".

Por su parte, la abogada de la acusación particular, Rosa Callero, reclama la misma pena que el Ministerio Público, al entender que el acusado reconoció los hechos cinco meses después de la desaparición de la joven y "porque le pillaron con las pruebas". Reiteró que el acusado "estaba obsesionado" con Yuliza y resaltó que a éste "le gustaban mucho las chicas caribeñas". "No sólo acabó con la vida de Yuliza sino que engañó, mintió y se mofó de toda la familia", afirmó la letrada. La defensa, Sergio Lorenzo, elevó de 5 a 10 años de cárcel la pena para su cliente por un presunto delito de homicidio en "un momento de arrebato o ira".

En la última sesión del juicio en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas, la fiscal recordó que Antonio Luis Ferreira residía en el domicilio de Arrecife con su pareja y la hija de esta última, Yuliza, que llegó a Lanzarote el 7 de mayo de 2007 "para ayudar a su madre", pero "tenía intención de volver a Santo Domingo para casarse", planes que impidió el acusado al "matarla de forma cruel".

"SIGUIÓ CON SU VIDA COMO SI NO HUBIERA PASADO NADA"

"Él ha intentado dar apariencia inocente y de que no había roto ningún plato, pero es una persona peligrosa y no muestra ningún tipo de arrepentimiento, prueba de ello es que tras matarla siguió con su vida como si no hubiera pasado nada" y tampoco respetó a su pareja ya que "mantuvo contactos" con otras mujeres.

Resaltó que el acusado "siempre quiso ocultar su apetencia sexual hacia la chica", pero la madre de la víctima declaró que sus relaciones íntimas "disminuyeron" con la llegada de ésta a la isla, además de que familiares declararon en el juicio que él miraba a Yuliza "con deseo".

Igualmente, recordó que agentes de la Policía Judicial dijeron que el procesado "estaba obsesionado" con la adolescente y tenía "una pauta de actuación con las mujeres, con quienes primero se ganaba su confianza y luego era más agobiante".

La fiscal señaló que dicha "relación agobiante y asfixiante" con Yuliza motivó "discusiones entre ambos", la última de ellas el 7 de noviembre de 2007, en la que el imputado había impedido a Yuliza practicar las creencias religiosas que profesaba en el domicilio familiar.

Al día siguiente, el acusado, entre las nueve y las diez de la mañana, tras continuar la discusión del día anterior con Yuliza, y ante el rechazo de ésta, "aprovechando la privacidad del domicilio y su muy superior fortaleza física", acometió de manera "sorpresiva" a la joven "con intención de matarla o representándosele la posibilidad de su muerte", según la Fiscalía, que detalla que el acusado apretó el cuello de la chica con sus manos "con fuerza intensa durante más de dos minutos", tal como confirmaron los forenses, hasta que, "sin darle posibilidad de defensa ni de auxilio de terceros, se aseguró de darle muerte por estrangulamiento".

"ELLA CONFIABA EN ÉL"

La fiscal argumentó que "no había ningún signo de lucha ni violencia en la casa ni tampoco señal de defensa en la víctima". "Ella confiaba en él y no podía imaginar que la iba a matar", aseveró.

Posteriormente, el acusado "bajó a la calle porque quería que le viesen y que no le vinculasen con la muerte de Yuliza". "Puso su vehículo en marcha, volvió a subir a la casa, se desprendió del sujetador y de la camiseta de la víctima, arrojándolos en un contenedor cercano, y ató las manos y los antebrazos del cuerpo a la espalda con cinta de embalar marrón", trasladándolo en su vehículo hasta le escombrera de Argana Alta. Allí enterró el cuerpo semidesnudo "en una pendiente y lo cubrió un poco con tierra y escombros como si de un trozo de basura se tratase". Seguidamente, regresó al domicilio familiar, bajó con unas tenazas a la calle y luego le dijo a vecinos que no le funcionaba el coche.

"Ha ido variando su declaración en cada momento, ya que primero dijo que Yuliza se había ido de la casa, luego que fue un accidente y cuando las pruebas le apuntaron confesó que la estranguló", agregó la representante del Ministerio Público, quien incidió en que ha quedado acreditado que la víctima tenía en la mano izquierda un pelo del acusado. "El cuerpo desde que se enterró no se tocó", argumentó.

COMPORTAMIENTO "MUY FRÍO"

Laura Ordaz hizo especial hincapié en el comportamiento "muy frío del acusado", que en su declaración el lunes ante el jurado "no dijo que se volviese loco". "Él sabía perfectamente lo que hacía, quería lo que hacía y desde el primer momento intentó buscar coartadas", añadió la fiscal que también rechazó que el fallecimiento se produjera "por una imprudencia o una muerte accidental".

La desaparición de la joven fue denunciada el 8 de noviembre de 2007. Su padrastro fue detenido el día 10 de abril de 2008 meses después de que se hallara el cuerpo de la adolescente en el citado vertedero y tras pruebas de ADN de la Policía Científica y Judicial que le inculpaban en el crimen, un suceso que conmocionó a la sociedad canaria y especialmente a la comunidad dominicana en el archipiélago.

"NO TIENE ESCRÚPULOS"

Por su parte, la letrada de la acusación particular, Rosa Callero, dijo que la madre de la víctima "seguirá sufriendo hasta el final de sus días" y pidió al jurado popular que "haga justicia" con su veredicto. "Vivió en directo la muerte de su víctima, a la que decía que era como su hija", agregó la abogada, que señaló que tras desaparecer la chica "siguió viviendo" con su pareja y "se comportó como una persona carente de culpa".

"Es un asesino, una persona peligrosa que no tiene escrúpulos, no muestra sentimiento de culpa ni le remuerde la conciencia", concluyó la abogada.

El letrado de la defensa, Sergio Lorenzo, incidió en que su cliente "no era una persona violenta" y la relación entre Antonio Luis Ferreira y Yuliza Pérez era "buena". "No hay ningún motivo para que él quisiera acabar con la vida de la joven y no se ha demostrado que sintiese deseo sexual hacia ella", agregó. En su opinión, "la agresión se llevó a cabo en un momento de arrebato o de ira, no fue un asesinato ni hubo alevosía".

Tras las conclusiones de las partes hoy en el juicio, el tribunal de jurado deliberará y emitirá su veredicto de culpabilidad o no del procesado, que no quiso decir nada al término de la sesión.

Antes de la exposición de la fiscal y los letrados de la acusación particular y la defensa, una forense declaró por videoconferencia que la muerte de la chica se produjo por una fractura del hueso hioides del cuello, esto es, por estrangulamiento. Asimismo, dos policías nacionales peritos confirmaron en su declaración como testigos que el pelo hallado en la mano izquierda de la víctima coincidía con el ADN mitocondrial de Antonio Luis Ferreira.