¿Funcionará la nueva máquina de comunicación del Gobierno?


Alfredo Pérez Rubalcaba

Alfredo Pérez Rubalcaba Raúl Arias

Si no sabes venderte bien no llegarás muy lejos. Ésta es una de las máximas para conseguir cualquier cosa y a ella parece haberse aferrado José Luis Rodríguez Zapatero a la hora de formar su nuevo Gobierno con "15 portavoces" que tratarán de vender mejor sus proyectos.Y el primer golpe de timón de Zapatero ha llegado con una nueva contradicción.  En apenas tres días se pasó de no cambiar en absoluto el Gobierno a hacer una remodelación profunda. Donde dije digo, digo Diego.Ya lo advirtió el propio Felipe González en el último mitin de la campaña de las elecciones generales: Se estaba gobernando bien, aunque no se estaban explicando bien las cosas. Era necesario un golpe de efecto para atajar la sensación de "improvisación",  "incertidumbre" y "descoordinación" que predominaba en el anterior gabinete y que generaba "desconcierto" en los ciudadanos, explica Yuri Morejón, asesor de comunicación política y autor del libro 'De tú a tú. La buena comunicación de gobierno'.Para ello, Zapatero ha tenido que tirar de ministros experimentados, de la vieja guardia y expertos a la hora de enfrentarse a los periodistas para intentar colar el mensaje que quieren hacer llegar a los ciudadanos. En dos años hay que recuperar la caída de popularidad que reflejan los últimos barómetros del CIS e intentar recuperar la confianza de los votantes.Los nuevos miembros del Gobierno tienen "más personalidad, más impacto mediático y más conocimiento de la opinión pública en todos los casos salvo en el nuevo ministro de Trabajo (Valeriano Gómez) porque no interesa su presencia continua en los medios", explica Rafa Rubio, socio-director de la empresa DOG Comunicación y profesor en varios Master de Comunicación Política.En su opinión, "el problema del Gobierno anterior no era su falta de imagen sino su poca disciplina" a la hora de lanzar los mensajes. Sólo hay que recordar las contradicciones que han protagonizado en los últimos meses haciendo afirmaciones que eran negadas en cuestión de horas por sus propios compañeros o por la propia realidad. El propio Zapatero ha negado desde este verano que habría crisis de Gobierno hasta el último momento. Tener 15 portavoces, como ha anunciado el propio Rubalcaba, sólo servirá si está vez hay más disciplina de partido. "Tienen más personalidad, más fuerza y son más conocidos", una mezcla que puede explotar si surgen los enfrentamientos. "Puede aumentar el caos y la indefinición del mensaje", apunta Rubio, de DOG Comunicación. Ahora entrará en juego el respeto que impone Rubalcaba entre los socialistas."Recuperar el liderazgo"De hecho, uno de los objetivos del Zapatero con el tándem Rubalcaba-Jáuregui es intentar "ganar la credibilidad" que está perdiendo con la crisis económica y "recuperar su liderazgo" para afrontar el final de la legislatura. "Es como decir 'no me rindo' y 'sabemos hacia dónde vamos", asegura Yuri Morejón.En dos años, Zapatero ha pasado de tener una imagen de "defensor de los derechos sociales" a romperla "con medidas tan drásticas, como la congelación de las pensiones, la bajada de suelo de los funcionarios o la subida del IVA, adoptadas, además, tras haber negado en primer lugar la crisis"."Si un gobierno gestiona bien, pero no lo sabe vender, los ciudadanos no lo van a saber valorar, al igual que si un gobierno no gestiona pero es muy bueno en comunicación al final se sabrá que es 'pura fachada". Morejón insiste en que gestión política y comunicación deben ir siempre de la mano para evitar desequilibrios.Para Albert Medrán, consultor de comunicación online y política,  el problema viene todavía de más lejos. La marcha de Miguel Barroso como secretario de Estado de Comunicación en la mitad de la primera legislatura de Zapatero marcó un antes y un después."La situación para la ex vicepresidente María Teresa Fernández de la Vega no era cómoda por todas las contradicciones que existían entre los miembros del Gobierno" y está falta de coordinación se intenta remediar con la presencia de un hombre fuerte dentro del PSOE como es Rubalcaba.Hasta ahora el Ejecutivo "no ha explicado bien ni sus medidas ni sus decisiones, dejando mucho espacio a los comentarios" y provocando que cunda "la idea de improvisación", subraya Medrán.Para Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación, "la política es pedagogía y sin pedagogía no hay reformas", porque se "necesita la comprensión y el esfuerzo de los ciudadanos", algo que hasta ahora no ha podido conseguir el Gobierno"Las habilidades de Rubalcaba son extraordinarias: gran control del tiempo, efectividad metafórica, rapidez dialéctica, simplicidad eficiente". Estas son las armas que quiere utilizar Zapatero en la recta final de esta legislatura. En opinión de Gutiérrez-Rubí, la confianza sólo se puede "remontar si generas credibilidad y ésta se gana hablando claro y siendo transparente", es decir, mejorando la comunicación.La maquinaría que dirige ahora Rubalcaba parece engrasada y sólo dos días después de ser nombrado ya lanzaba estos mensajes: "El nuevo Gobierno se fija como objetivo que los ciudadanos comprendan lo que hace y por qué lo hace".  Ahora sólo resta saber cómo reaccionar si los datos de empleo siguen sin mejorar o si las previsiones de crecimiento que tiene el Gobierno se truncan y no son como esperaban.