Igualdad retrasa hasta septiembre las pulseras antimaltrato, que localizarán por GPS a las víctimas


Uno de los nuevos dispositivos de control a maltratadores que prevé instalar la Comunidad de Madrid

Uno de los nuevos dispositivos de control a maltratadores que prevé instalar la Comunidad de Madrid

- Barreras tecnológicas para luchar contra el maltrato- Vídeo: Las coordenadas del machismo | Mapa: Violencia de género

El Ministerio de Igualdad prevé poner en marcha su sistema de control a maltratadores “a finales de verano o en septiembre”. La implantación de los dispositivos, que contempla la Ley Integral contra la Violencia de Género –de diciembre de 2004- y que se incluye en las medidas urgentes aprobadas por el Gobierno a finales de 2006, vuelve a retrasarse. El delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, había anunciado en diciembre que el mecanismo estaría listo “para marzo o abril” de 2009. Desde Igualdad justifican esta tardanza por el desarrollo de “la maquinaría que implica un nuevo Ministerio [creado hace poco más de un año]”, explica una portavoz.

El pasado 8 de abril concluyó el plazo establecido por el Ministerio para que las empresas presentasen sus propuestas para la adjudicación del servicio. Igualdad evalúa ahora esas candidaturas para decidir “cual se ajusta mejor” al pliego de prescripciones técnicas publicado el 11 de marzo. “Se está trabajando en ello; buscamos las máximas garantías”,  aseguran las fuentes citadas. El Consejo de Ministros acordó el pasado mes de noviembre destinar cinco millones de euros a la adquisición de los dispositivos.

Un operador por cada 200 víctimas

La adjudicataria deberá poder “entregar y activar entre 1.000 y 3.000 parejas de dispositivos a lo largo del territorio nacional”, según el documento. La compañía garantizará también “como mínimo un operador por cada 200 parejas de dispositivos”.

Las características del operativo incluyen los requisitos que ya cumple el sistema instalado en Madrid desde hace tres años –la única Comunidad junto con Baleares que ha puesto en marcha un proyecto de este tipo-: el uso de “una tecnología” que “permita detectar la proximidad” entre la víctima y el agresor, un sistema de alarma en caso de acercamiento, la “inviolabilidad del dispositivo” del agresor y la comunicación (mediante voz o mensajes de texto) con centro de control a través de los equipos.

El personal encargado del servicio podrá, además, grabar las conversaciones mantenidas con los usuarios. Los responsables del seguimiento deberán mantener la comunicación con la víctima en caso de que el agresor traspase la zona de exclusión “en tanto en cuanto persista la situación o hasta que intervengan las Fuerzas de Seguridad”.

Pero la principal novedad que contempla el pliego de prescripciones técnicas del Ministerio es que el centro de control deberá tener “conocimiento en todo momento” no sólo de la posición del agresor –a través de GPS-, sino también de la víctima –aunque esta podrá estar oculta mientras no exista “situación de riesgo-. Se trata precisamente de una de las mejoras que Madrid prevé incorporar en pocos meses a su sistema de control.

De “nueva generación”

“Ante el aumento de casos, mayor protección”. Así explica el Director General de Justicia, Gonzalo Quiroga, el aumento del presupuesto (el doble que el del año pasado) destinado por el Gobierno regional al desarrollo del sistema. Una de cada diez madrileñas de entre 18 y 70 años sufre algún tipo de violencia –física, psicológica o sexual- por parte de su pareja o ex pareja, según el Servicio de Salud de la Comunidad.

“Es un producto de nueva generación, no es mejor que el que ya se utiliza: tiene la misma validez”, explica en conversación telefónica desde Israel Leo Milstein, vicepresidente de Elmo-Tech, la compañía que suministra los aparatos a la Comunidad de Madrid. “Es un sofware adaptado a nuevas necesidades y requerimientos” que, según Milstein, “estará activo ya este año”, aunque no antes del verano. “Ya se están haciendo pruebas con el nuevo sistema”, confirma Pedro Ordax, coordinador del servicio.

La nueva gama de aparatos a la que hace referencia Milstein y en cuyo desarrollo ha estado trabajando Elmo-Tech durante dos años supone una reducción tanto en el número de dispositivos necesarios como en su tamaño. El agresor debe llevar sólo una tobillera que funciona como la pulsera pero que cuenta también con GPS y que sólo pesa 180 gramos. El equipo de la víctima incluye también su localización por GPS y funciona además como un móvil, al permitir la comunicación directa con el centro de control.

Los nuevos dispositivos aumentan su radio de acción: la alerta por proximidad saltaría a partir de los 1000 metros, en vez de los 400 actuales. Los aparatos ganan además en autonomía, ya que las baterías aguantarán más tiempo sin ser cargadas. El nuevo sistema contempla también la posibilidad de programar más zonas de exclusión.