La ciencia busca respuestas a las incógnitas sobre el destino de Colón


MADRID – Han pasado 503 años de la muerte de Cristobal Colón -el 20 de mayo de 1506- y su legado sigue provocando disputas. En este caso, entre dos países que se pelean por sus restos mortales. España y República Dominicana mantienen un desacuerdo centenario sobre qué país posee sus restos. Las dos partes están de acuerdo en que tras la muerte de Colón en Valladolid su familia respetó su voluntad y envió los restos a la Catedral de Santo Domingo, en República Dominicana, para que recibieran sepultura. La incógnita es quién encontró los verdaderos restos siglos más tarde. Un equipo de investigadores españoles espera que este año nuevos análisis científicos les permitan confirmar sus teorías.

Cuando los españoles abandonaron la isla La Española y la entregaron a los franceses en 1795, exhumaron lo que creían que eran los restos de Colón para ponerlos en un lugar seguro. Los investigadores españoles creen que la urna original de plomo que contenía las osamentas se deterioró significativamente en la húmeda y telúrica República Dominicana. Quienes apoyan la versión española sostienen que los restos de Colón, junto con fragmentos de plomo y otros materiales, se depositaron en una nueva urna de plomo, dorada, que los españoles se llevaron consigo cuando abandonaron la isla.

En 1877, los dominicanos descubrieron su propia urna con restos óseos y una inscripción con el nombre de Colón. Afirman por ello que los españoles se llevaron los restos equivocados. La urna española estaba en ese momento en Cuba y posteriormente fue trasladada a España e instalada en la tumba que lleva el nombre de Colón en Sevilla.

Un ladrón del mar

Nadie tocó los restos que están en España hasta el año 2003, cuando los científicos convencieron a sus custodios de que las nuevas técnicas de investigación podrían resolver algunos de los misterios de la vida del explorador. “No esperábamos encontrar tanta basura”, declaró en su momento el científico Rafael Delgado, cuando vio por primera vez el contenido de la caja. “No me lo esperaba, pero uno comienza a entenderlo cuando se mira el contexto histórico”.

Delgado dirige un equipo de especialistas en origen de suelos de la Universidad de Granada. Mientras los expertos en ADN del mismo centro educativo, encabezados por José Antonio Lorente, se concentraron en los fragmentos óseos que recibieron tras la exhumación de 2003; el equipo de Delgado identificó una larga lista de otros materiales, que incluían hilos de oro y plata, carbón, semillas, conchas de moluscos, huesos de pequeños roedores, insectos, cuarzo, y fragmentos de argamasa y plomo. Delgado cree que cada uno de ellos ofrece su propia versión de la historia. “Hemos ido resolviendo las cosas poco a poco”, añade con cautela.

Un perdigón de plomo fue la primera prueba seria de que los restos de la urna eran de Colón y no de su hijo Diego, como sugieren algunas teorías. “Diego era un cortesano y su padre era un corsario, un ladrón del mar legitimado. Los archivos indican que participó al menos en una batalla por lo que no es de extrañar que haya aparecido munición entre sus restos”, declara Marcial Castro, historiador español que lidera las investigaciones sobre la verdadera historia de Colón. “Sin embargo, no tenemos registros escritos sobre que haya resultado herido”, añade. “Cada respuesta sobre Colón despierta nuevas preguntas”.

El equipo de Delgado intenta ahora resolver el rompecabezas para determinar el origen de los fragmentos de la primera urna de plomo. Estudiarán los isótopos de los trozos de plomo para contrastarlos con los de las minas de España. Debido a que Colón murió en Valladolid, el plomo proveniente de yacimientos de esa área sería un indicador de la autenticidad de la versión española.

“Polvo eres…”

La ciencia moderna no puede ofrecer pruebas de ADN irrefutables sobre la veracidad de los restos que descansan en España ya que sólo quedaba un 15 por ciento de masa ósea cuando se abrió la tumba de Sevilla -a modo de comparación, Marcial Castro señala que los antropólogos hablan de cerca de un 40 por ciento de masa ósea en el ataúd de República Dominicana, que sigue deteriorándose bajo llave-. Sin embargo, los estudios han determinado que existe un 95 por ciento de posibilidades de que los restos pertenezcan a Cristóbal Colón, lo que ha acrecentado el interés por descifrar la historia de los otros fragmentos encontrados.

“Los restos disminuyen con el tiempo”, explica Delgado. “Polvo eres y en polvo te convertirás, como dice el evangelio”, añade. Y aquéllos que no se convierten en polvo lo hacen en valiosas reliquias. España descubrió los restos intactos de Diego, el hijo de Colón, en 1950, cuando procedió a su exhumación. Sin embargo, la cabeza desapareció poco después de trasladar el esqueleto desde Sevilla.

“Los huesos desaparecen por muchas razones. Lo que es interesante es que no existe un documento escrito que hable del robo de los restos de Colón”, afirma Castro, lo que indica que, al parecer, nadie intervino ni saqueó los restos con fines económicos.