La crisis económica del Estado y la nación, en el Congreso


Se espera que sea el debate más tenso de los últimos años, desde que en 2006, con el proceso de paz abierto, la política antiterrorista puso en evidencia que mediaba un abismo entre Gobierno y oposición. Aquella era la época de la crispación, que parecía haber pasado a mejor vida, pero que podría volver esta tarde. Dos años después del último debate (en 2008 no hubo porque se celebraron elecciones), la economía vuelve a llamar a la puerta: entonces fue la propuesta del ‘cheque bebé‘. Hoy, un motivo menos alegre: la crisis económica más importante en varias décadas para el país.

De 2007 a esta parte, la foto del país ha cambiado radicalmente. Como del día a la noche, las luces se han apagado en la economía. Lo que antes eran tasas de paro del 7% y 8%, próximas al pleno empleo y las más bajas de la historia reciente, se han reconvertido en guarismos de hace diez años, del 17% y subiendo. Instituciones como el FMI o la propia Comisión Europea (CE) predicen que llegará a superar el 20%. Con la losa de más de cuatro millones de parados en el Congreso, Zapatero se enfrenta a la defensa más difícil en sus cinco años de gobierno.

La desaceleración que comenzó a principios de 2007 nada tenía que ver con la crisis internacional de crédito, sino con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en que vivía España. De las tasas de crecimiento superiores al 3% se ha pasado a la contracción más severa, que ronda el 3,5% con el ritmo interanual actual. En el primer trimestre de 2009 -se conocerá el jueves-, el PIB podría sufrir una contracción de hasta el 7% en tasa anual, según estimaciones de Funcas, en el dato del primer trimestre que se conoce este jueves. La crisis, la recesión, el paro y las medidas para recomponer la situación ocuparán la totalidad de los escaños del hemiciclo.

El Gobierno se queda solo

Pero no sólo de economía se hablará en el Hemiciclo a partir de esta tarde. La sesión de hoy podría poner de manifiesto que el Gobierno se ha quedado sin aliados: si en los últimos años se ha apoyado en los nacionalistas para sacar adelante sus propuestas, el pacto con el PP en Euskadi para posibilitar la investidura de Patxi López ha terminado por poner al PNV en contra. Lo mismo sucede con Convergència i Unió, que no le ha puesto las cosas fáciles a Zapatero desde que el tripartito le dejó fuera del Govern catalán. El BNG, recién salido de la Xunta, tampoco pasa por uno de sus mejores momento como para centrarse en las necesidades del Gobierno.

La alternativa por la que podría apostar el Ejecutivo es un giro a la izquierda: continuar apostando por las políticas sociales como fórmula contra la crisis a la espera de pescar los votos que no ha dejado de perder Izquierda Unida durante las últimas elecciones. Sin embargo, el constante aumento del paro hasta superar los 4 millones de afectados hace parecer más cercana una huelga que un apoyo masivo a los socialistas.