La Federación regional de Ayuda al toxicómano elaborará un informe para denunciar los efectos de la crisis en su sector

ALBACETE, 23 (EUROPA PRESS)

La Federación de Asociaciones de Prevención y de ayuda a las toxicomanías acordó este sábado en Albacete elaborar un informe acerca de las graves repercusiones que para el sector está teniendo la crisis económica.

Repercusiones que pasan fundamentalmente por un adelanto en la edad del inicio de consumo en los pacientes y por una situación cada vez más precaria de las asociaciones ante el retraso en los pagos de las ayudas concedidas por la administración, según informó en nota de prensa la federación.

El encuentro, que se celebró en el Centro Asistencial Betania de Albacete, sirvió para poner sobre la mesa el delicado momento por el que pasan las asociaciones de ayuda al toxicómano de la región acuciadas por la actual crisis.

Por un lado, se está adelantando la edad de inicio en el consumo de drogas por parte de los jóvenes y trasladando al mercado nuevos productos de inferior calidad que son mucho más perjudiciales para el organismo.

Por otro, las asociaciones se ven en una posición de mayor indefensión como relataba el presidente de FAPAT, Alejandro Márquez. "Nos sentimos inseguros ante la tardanza en los pagos por parte de la administración de ayudas ya aprobadas y con las que contamos para nuestros presupuestos anuales. Falta seguridad en los proyectos y continuidad en los tratamientos. Todo ello desemboca en una mayor inestabilidad de los servicios y de los puestos de trabajo que mantenemos".

Por ello, FAPAT aprobó la redacción de un informe donde cifre el volumen económico que representa el sector y los empleos que supone en el panorama autonómico.

Empleos que se pueden poner en peligro si prosiguen los retrasos. "Queremos que se tenga más en cuenta al tercer sector, mayor presencia en los lugares de toma de decisiones y mayor viabilidad de los proyectos", afirmó Alejandro Márquez.

Al mismo tiempo la Federación mostró su preocupación por las denominadas Unidades de Conducta Adictivas, que con su paso al servicio de salud regional se están desmembrando, en opinión de la organización, debido a la rotación de los profesionales. Una rotación que, para FAPAT, impide un trabajo continuado con los pacientes y un seguimiento de sus casos.