La región triplica el número de empresas en quiebra y suspensión de pagos, según CC.OO.

MADRID, 9 (EUROPA PRESS)

El número de empresas madrileñas en concurso de acreedores --en suspensión de pagos y quiebras-- se elevó el pasado trimestre a 153, casi tres veces más que las correspondientes al mismo trimestre de 2008, teniendo en cuanta que la mitad de estas empresas correspondieron al sector de la Construcción y promoción inmobiliaria, según informó hoy CC.OO.

A la vista de estos datos, el sindicato denunció que la crisis económica tienen en la Comunidad de Madrid "rasgos propios que exigen un plan de intervención regional, que no puede eludirse desviando los balones hacia porterías ajenas". Según el secretario de Política Sindical de CC.OO. de Madrid, son los datos sobre empresas madrileñas en quiebra "que muestran la debilidad de nuestra estructura empresarial demasiado vinculada, en los últimos años, a una estrategia especulativa del beneficio fácil y rápido".

Asimismo, señaló que el índice de crecimiento anual de las empresas concursadas en el primer trimestre del año ha sido en Madrid 10 puntos superior al correspondiente índice estatal, es decir, un 282 por ciento más que en el primer trimestre de 2008.

"El protagonismo de este incremento ha recaído, sin duda, en las 77 empresas de la construcción y la promoción inmobiliaria en suspensión de pagos, que se han multiplicado por seis en un año, dejando al descubierto con su quiebra la ruptura de un modelo de crecimiento regional con pies de barro, sustentado en un urbanismo depredador, que urge enmendar", señaló el sindicalista.

CC.OO. de Madrid insistió en la necesidad de un cambio en el tejido productivo regional, con plantes estratégico en el medio plazo, que dé un impulso a la innovación de productos y servicios, apoye la internacionalización y la diversificación y "adopte medidas laborales y de formación para el empleo, así como de apoyo a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), orientando las ayudas hacia proyectos viables".

Juzgado advirtió que, en cualquier caso, "de esta crisis no se sale reduciendo nuestro modelo de protección social, aumentando hasta límites imposibles la flexibilidad laboral, sino apostando por un cambio de modelo productivo orientado hacia un desarrollo sostenible, sustentado en la investigación y la innovación, perfectamente compatible con los derechos y el bienestar social de los trabajadores".