La remodelación de la calle Miguel Servet, entre avenida San José y Juana de Ibarbourou comienza el martes

ZARAGOZA, 24 (EUROPA PRESS)

La calle Miguel Servet afronta su transformación en una avenida de amplias aceras, buen número de árboles y espacio compartido entre el peatón y el tráfico rodado. El próximo martes, día 28 de abril, comienza la ejecución de las obras del tramo comprendido entre la intersección con la avenida San José y la calle Juana de Ibarbourou, que van a cambiar profundamente su fisonomía y supondrán una mejora importante para la calidad de vida de sus vecinos.

Esta obra está incluida en el Fondo Estatal de Inversión Local y cuenta con un plazo de ejecución previsto de 6 meses, y supondrá la ocupación de 140 puestos de trabajo durante el período en el que se lleve a cabo la obra. Los trabajos han sido adjudicados a la empresa Construcciones Mariano López Navarro, S.A. por importe de 3.540.729,48 euros.

A pesar de los reducido del plazo, que viene impuesto por la necesidad de finalizar todos los proyectos del Fondo local dentro del año 2009, la obra se realizará en dos fases: la primera afectará al tramo comprendido entre la avenida San José y la calle Matadero, dejando salida momentáneamente al tráfico por esta última calle, y que afectará al tránsito de la calle Monasterio de Samos, tanto en el tramo derecho como en el izquierdo.

Cuando a primeros de mayo, comiencen las obras de remodelación de la avenida Compromiso de Caspe, también dentro del Fondo Local, será necesario cortar esta vía a la circulación de vehículos por ambos lados. La segunda fase de la obra de Miguel Servet, cuando los trabajos estén más adelantados, implicará cortar esta vía en todo el tramo afectado por el proyecto, desde la avenida de San José hasta la calle Minas, afectando en su cierre a las calles Matadero, Numancia, Juana de Ibarbourou, Utrillas y Minas.

UNA REFORMA NECESARIA

Convertida en salida natural de la ciudad hacia el Bajo Aragón, la calle Miguel Servet dejó de cumplir esta función de forma prioritaria con la entrada en servicio de la Ronda de la Hispanidad (Tercer Cinturón). Ello ha supuesto un descenso considerable del volumen del tráfico que soportaba la calle, lo que ha permitido plantearse un proyecto que apuesta por el peatón y el reparto equitativo del espacio público entre los viandantes y el tráfico rodado.

Actualmente cuenta con aceras de anchura variable entre 2 y 4 metros, en las que se ubica el mobiliario urbano, con lo que se reduce el espacio útil, y los aparcamientos inadecuados la hacen incómoda de transitar. En el subsuelo, tanto las tuberías de abastecimiento de agua como las de saneamiento son antiguas y de distintos diámetros, con lo que se generan importantes problemas de averías.

Por ello, los objetivos de esta remodelación persiguen ampliar la superficie peatonal todo lo que permita el tráfico rodado, arbolar las aceras, dotar a la calle de carril bici y estacionamientos en línea, y renovar los pavimentos, las infraestructuras y el alumbrado público. La actuación está prevista en casi 600 metros de tramo de la calle, con una anchura media de 19 metros, que contará con aceras de 3 a 5 metros y 2 carriles de circulación, salvo en el tramo de la intersección con Compromiso de Caspe que tendrá tres.

En consecuencia, se van a instalar 4.500 metros cuadrados de baldosas de terrazo pétreo en la zona peatonal, y 4.400 metros cuadrados de aglomerado asfáltico en la superficie de calzada, También está prevista la construcción de 952 metros cuadrados de carril bici a lo largo de todo el trazado de la obra.

Por su parte, se van a colocar 1.123 metros lineales de tuberías de abastecimiento de agua, de fundición dúctil, y 901 metros lineales de tubería hormigón para saneamiento. Finalmente, se van a plantar en alcorques dotados de riego por goteo 104 árboles, y el alumbrado se realizará con farolas montadas en columnas tubulares de acero con dos luminarias, una a 4,50 metros para alumbrar las aceras, y otra a 6,50 metros para la calzada.