López tiende su mano a Ibarretxe, pero éste critica el “frente españolista” de PSOE y PP


Gráfico: Comparativa de los discursos de Ibarretxe (2005) y López (2009)

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Tocaban las 9.30 de la mañana cuando el Parlamento de Vitoria escuchaba una frase histórica: “El señor López Álvarez tiene la palabra”. Patxi López, candidato socialista al Gobierno vasco y previsiblemente futuro lehendakari, se acercaba a la tribuna de oradores para iniciar su discurso. Disponía de 90 minutos para desplegar su programa de Gobierno, pactado con el Partido Popular.

López ha arrancado su discurso en euskera, una lengua que no habla, motivo por el cual ha sido criticado en repetidas ocasiones por miembros del PNV. Pero ni sus frecuentes saltos idiomáticos ni la hora y media de discurso han servido para que él e Ibarretxe hablaran el mismo idioma. Para muestra un botón: el primero ha dicho que se alegraba de ver “que en este Parlamento no hay nadie que apoye el terrorismo”, en referencia que, por primera vez, ninguna fuerza proetarra está representada en el Parlamento tras la ilegalización de todas las marcas de ETA; el segundo ha justificado el ascenso de López gracias a “la expulsión de una parte de la sociedad vasca del Parlamento”.

Patxi López, “al frente de la lucha contra el terrorismo”

El candidato socialista, el primero en intervenir, ha empezado atacando a los terroristas. “Mi primer empeño será poner fin al terrorismo de ETA”, aseguró un López que dijo a la sociedad vasca que le tendrá “al frente de la lucha contra el terrorismo”. “ETA nunca va a destruir la Euskadi que hemos puesto en marcha”, añadió. “En Euskadi no sobra nadie”, dijo, “pero no puede haber sitio para las bombas y las pistolas”, continuó justo antes de recordar a las cuatro últimas víctimas de ETA y recordar a todas las víctimas del terrorismo. Incluso tuvo un hueco para hablar de “la indiferencia y la frialdad” de “la ciudadanía atemorizada” que aparece en Euskadi con cada atentado.

Una vez tratado el primer gran tema, Patxi López ha hablado de unidad: “No voy a gobernar para unos pocos”, dijo antes de agradecer al PP el apoyo para su investidura. “El Gobierno que quiero presidir va a liderar la política del sí”, continuó, “el sí a la paz y al final de terrorismo (…) y un sí no menos rotundo a la democracia”.

“Mi Gobierno va a luchar por una Euskadi de todos y de todas (…) que no clasifique a los ciudadanos por su apellido o por su lengua”. Con estas palabras empezó un bloque dedicado a criticar algunas políticas desarrolladas por el PNV durante los últimos años: “A mi Gobierno le gusta la pluralidad”, dijo López, que descartó un modelo que dicte “qué es ser vasco”.

Patxi López no dejó escapar la oportunidad de desviar una sutil puñalada al círculo duro del PNV citando a Josu Jon Imaz, ex dirigente de los nacionalistas que dejó el cargo tras discrepar con Ibarretxe: no en vano Imaz supuso un gran apoyo para Zapatero a lo largo de la primera legislatura. El siguiente caballo de batalla fue la educación, ante la cuál López dijo que su objetivo sería “un bilingüismo integrador”, para lo que “derogará de inmediato” algunas leyes. Dicho lo cual saltó de nuevo al euskera para decir que su gobierno deberá “garantizar que el deseo de algunos por hablar euskera no limite la libertad de otros”.

El de Imaz no fue el único guiño de López. También se acordó de los empresarios, un grupo muy influyente en la sociedad vasca, y los sindicatos. A todos ellos anunció su compromiso a “adelantar lo máximo posible” las obras de la alta velocidad vasca, una infraestructura “vital” que fue declarada objetivo prioritario para los etarras.

Cerrado el bloque de las discrepancias con el PNV, López citó uno a uno a los anteriores lehendakaris, de quienes dijo que todos “les debemos mucho”. Después se dirigió a Ibarretxe para “darle las gracias por lo mucho que ha trabajado por el país, espero que podamos seguir entendiéndonos”, y concluyó su discurso entre aplausos.

Ibarretxe, el candidato “legitimado por la sociedad vasca”

Pero Ibarretxe y López, efectivamente, hablan otro idioma. Lejos de amilanarse, el todavía lehendakari arrancó su intervención atacando. Se presentó como el candidato legítimo por representar a la fuerza más votada en las elecciones, la que “sociológica y políticamente” mejor representa a la sociedad vasca.

Dicho esto, el candidato nacionalista se preguntó por qué “el frente españolista” no sacó a EHAK, siglas en vasco del Partido Comunista de las Tierras Vascas, del Parlamento vasco y ahora sí. La respuesta se la ha dado él mismo: no se prohibió EHAK en 2005 para que Aralar no hiciera más fácil un frente nacionalista (junto a PNV y EA), según su teoría.

Posteriormente, Ibarretxe pasó a criticar “la decisión de expulsar a una parte de la sociedad vasca del Parlamento”, refiriéndose a los proetarras, y recalcó que “la mayoría sociológica y política de la sociedad vasca sigue siendo abertzale” (’abertzale’ en vasco quiere decir ‘patriota’).

Frente a ello, Ibarretxe ha criticado el gobierno “frentista, débil e inestable” de PSE y PP, que pasa “de un giro vasquista a un giro españolista” que busca “el interés general de España” a costa del interés de los vascos. “Su objetivo es convertir a Euskadi en una autonomía de régimen común más en España, que es lo que no somos”, concluyó.

A pesar del tono crítico y agrio de toda su intervención, Ibarretxe quiso felicitar “al nuevo lehendakari” porque, según dijo, “las discrepancias políticas no están reñidas con la buena educación”. Las que quizá sean las últimas palabras del todavía lehendakari como cabeza visible del partido (se especula con su posible dimisión) no fueron tan conciliadoras: “Yo le respetaré, señor López (…) algo que el PSOE no ha tenido conmigo”. Los aplausos tras su intervención duraron más que los que recibió López.