Los golpes más duros de ETA


Lee aquí el comunicado íntegro publicado en Gara

ETA ha utilizado diversas formas para infundir miedo en la sociedad. Desde las cartas de extorsión a los empresarios para que financien sus actuaciones hasta la 'kale borroka' para destrozar ciudades. Pero la peor parte siempre han sido las muertes, ya sea por medio de coches bomba o bombas-lapa, ya sea mediante pistoleros en la calle. El reguero de muertes tiene varios puntos especialmente negros en su recorrido:

  • 20 de diciembre de 1973. ETA asesinó al entonces presidente del Gobierno, Carrero Blanco, que sustituyó a Franco tras su muerte. Los terroristas alquilaron un semisótano, excavaron un túnel y detonaron una potente carga explosiva bajo la calle al paso del coche oficial. La explosión, en la que murieron otras dos personas, fue tan violenta que el coche saltó por encima de un edificio anexo.

  • 13 de septiembre de 1974. Una bomba explota dentro de la cafetería Rolando, en Madrid. Mueren doce personas y 71 resultan heridas. Una de las personas detenidas como presunta autora es Genoveva Forest, esposa de Alfonso Sastre, actual cabeza visible de Iniciativa Internacionalista. Fue el primer atentado indiscriminado de la banda, que generó la primera escisión en su seno.
  • 14 de julio de 1986 . Los terroristas mataron a doce personas en la madrileña plaza de la República Dominicana de Madrid.
  • 19 de junio de 1987. Los terroristas detonan una bomba en el interior del centro comercial Hipercor de Barcelona. Es, hasta la fecha, el atentado más sangriento de la banda terrorista. Tras cometerlo, los terroristas aseguraron que se dio un aviso a las autoridades, pero que se interpretó como una falsa alarma, por lo que la evacuación no se hizo lo suficientemente rápido. Murieron a 21 personas e hirieron a otras 45. En diciembre, ETA atenta contra el cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, matando a otras 12 personas.

  • 29 de mayo de 1991. Una casa cuartel de la Guardia Civil en la localidad barcelonesa de Vic fue el escenario de otro sangriento atentado de la banda: 10 personas murieron tras la explosión de un coche bomba.
  • 1 de noviembre de 1991. ETA colocó tres bombas lapa en un barrio madrileño que mataron a un militar y dejaron tres heridos. Entre ellos, Irene Villa, una niña de 13 años que perdió las dos piernas en la explosión.

  • 13 de julio de 1997. Un pistolero mata de dos tiros en la cabeza al edil popular Miguel Ángel Blanco, secuestrado dos días antes. Su asesinato consternó de tal forma a la sociedad que se registraron incidentes en muchos puntos del País Vasco después de que los ciudadanos destrozaran locales abertzales y persiguieran y agredieran a sus militantes.
  • 30 de diciembre de 2006. ETA detona en el aparcamiento de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas un coche bomba que destroza las instalaciones y mata a dos personas. Fue el primer atentado de la banda tras la ruptura del alto el fuego al bloquearse las negociaciones con el Gobierno de Zapatero.
  • 16 de marzo de 2010: ETA asesina por primera vez a un policía francés. Jean-Serge Nerín, de 52 años, murió en una localidad a 60 kilómetros al suroeste de París cuando fue tiroteado por etarras a los que intentaba detener. Uno de ellos, Joseba Fernández Aspurz, fue detenido y al menos otros cinco consiguieron huir.

Otra forma que usaron los terroristas años atrás para chantajear a la sociedad fueron los secuestros, algunos de los cuales causaron un importante impacto en la sociedad:

  • Emiliano Revilla, empresario secuestrado en 1988. Fue liberado 249 días después.
  • Julio Iglesias Zamora, padre del cantante, estuvo secuestrado en 1993 durante 117 días.
  • José María Aldaya fue secuestrado el 8 de mayo de 1995 y estuvo 341 días secuestrado.
  • José Antonio Ortega Lara, antiguo funcionario de prisiones español, estuvo secuestrado un año y medio entre 1996 y 1997.
  • Cosme Delclaux, empresario secuestrado a finales de 1996 que estuvo 232 días retenido.

Basta echar un vistazo a las tétricas estadísticas de la banda para comprobar que en los últimos años la cantidad de muertos provocados por los etarras ha ido reduciéndose considerablemente, y prácticas como el secuestro o los atentados indiscriminados parecen haber pasado a la triste historia de nuestro país. El gran trabajo de las fuerzas de seguridad del Estado y la importante de los sucesivos Gobiernos centrales para deslegitimar a ETA como "movimiento independentista" en el exterior han sido cruciales: muy pocos ven a ETA en Europa como simples separatistas, sino que han perdido la capucha que ocultaba a los verdaderos asesinos. Con un poco de suerte, éste será el último reportaje que tendrá que leer sobre la muy debilitada banda terrorista antes de que dejen definitivamente las armas.