Miles de chulapos toman la Pradera de San Isidro para celebrar el día grande de la ciudad

MADRID, 15 (EUROPA PRESS)

Hasta el sol parece que se hubiera aliado con los 'gatos' para celebrar por todo lo alto el día grande de la ciudad, San Isidro: miles de madrileños, ataviados con sus mejores galas de chulapos, se lanzaron hoy a la calle para homenajear al patrón de Madrid pero, eso sí, como marca la tradición, desempolvando el mantón de Manila y luciendo un clavel reventón en la cabeza o en el ojal de la chaqueta.

La Pradera de San Isidro es el tradicional punto de encuentro cada 15 de mayo, lo que ha hecho que, un año más, los accesos a la estación de Metro de Marqués de Vadillo se colapsaran al ser todo un hervidero de gente. Los más contentos con la situación fueron, sin duda, los comerciantes, especialmente los pasteleros, que en pleno mes de mayo hacen su especial agosto.

Y es que, como buen chulapo, hay que degustar los barquillos y los tradicionales dulces del Santo, las rosquillas tontas (las que no tienen ningún acabado) y las listas (las bañadas en azúcar), y las de Santa Clara, recubiertas con merengue. Los que sientan que les sigue picando el gusanillo siempre pueden degustar otros de los productos típicamente castizos, los entresijos y las gallinejas. Además, y aprovechando un respiro de esta primavera atípica, muchas familias deciden pasar el día juntos extendiendo sus manteles sobre el césped y comiendo cerca de la Ermita.

Pero una fiesta de San Isidro no es tal sin marcarse el tradicional chotis. Más agarrados que nunca y con una mirada desafiante para demostrar por qué a los madrileños se les considera los más chulos del país, cientos de parejas aprovechan cualquier rincón de la Pradera para convertirla en su particular pista de baile cuando el organillo de turno empieza con los primeros acordes de un chotis.

Aunque el sentimiento festivo sea el imperante durante todo el día, también hay tiempo para el fervor religioso ya que la Ermita del Santo está preparada para acoger hoy a miles de madrileños que, desde primera hora de la mañana, guardan fila para beber el agua 'milagrosa' de la fuente construida en 1528 por mandato de la emperatriz doña Isabel, después de que el príncipe don Felipe hubiera recobrado la salud al beber de ella.

Según la tradición, en un año de fuertes sequías, San Isidro hizo brotar milagrosamente una fuente al golpear el suelo mientras araba. El santo, que nació en Madrid en 1082 y murió en 1172, dedicó toda su vida a la labranza y se dice que mientras oraba, dos ángeles manejaban el arado trabajando la tierra. Su historia y el imaginario popular lo une fuertemente al agua, pues dicen que, en una ocasión, cuando estaba construyendo un pozo, su hijo cayó al fondo pero éste fue devuelto milagrosamente al brocal, tras elevarse el nivel del agua.