Obras Públicas y la Fundación Valle de Ricote firman un acuerdo de colaboración para conservarlo y catalogarlo como BIC

MURCIA, 21 (EUROPA PRESS)

El Patronato de la Fundación Valle de Ricote, formado por los ayuntamientos de Archena, Abarán, Blanca, Villanueva, Ricote, Uléa, Ojós y Cieza, y la Consejería de Obras Públicas y Ordenación del Territorio, firmaron hoy un protocolo de colaboración en el que se comprometen a preservar ese "singular" espacio natural, así como proponer que sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

De este modo, el presidente Fundación Valle de Ricote, Juan Manuel Chumilla, el consejero de Obras Públicas y Ordenación del Territorio, José Ballesta, y los alcaldes de lo municipios de Archena, Abarán, Blanca, Villanueva, Ricote, Uléa, Ojós y Cieza, suscribieron hoy el acuerdo tras reunirse con el presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia (CARM), Ramón Luis Valcárcel.

Con este acuerdo se pretende conservar y revitalizar un espacio "singular en la Región de Murcia, no sólo por sus aspectos geográficos, sino también por los históricos, agrícolas y sociológicos", indicó Ballesta, quien destacó que "por primera vez" se plasmó un compromiso que engloba a la Fundación Valle de Ricote, a la Fundación Territorio y Sostenibilidad y a los ocho ayuntamientos antes citados.

En concreto, el protocolo propone que el Valle de Ricote sea declarado BIC, como paso previo a una posible candidatura para que sea nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Asimismo, declara el entorno como 'Paisaje Protegido', se compromete a promover los instrumentos para preservar el paisaje junto a los nuevos desarrollos, así como a rehabilitar las infraestructuras y viviendas con materiales respetuosos con el medio ambiente.

Por su parte, Chumilla indicó que el Valle de Ricote constituye uno de los enclaves geográficos, históricos y culturales "más significativos de la Región de Murcia" y recordó que "supuso el último reducto morisco de la Península Ibérica", por lo que destacó el valor histórico y paisajístico de sus huertas, su rico y amplio ecosistema, su hábitat natural de innumerables especies de flora y fauna protegidas o la armonía arquitectónica de sus pueblos.

La Fundación Valle de Ricote se constituyó hace tres años "por el irreversible y acelerado deterioro que el Valle de Ricote viene sufriendo en los últimos años", indicó su presidente. El objetivo principal es defender y conservar los valores expuestos propiciando un foro colectivo entre instituciones públicas y privadas, agentes sociales y ciudadanos para solicitar a Unesco la calificación del Valle de Ricote como Patrimonio de la Humanidad.

Además, señaló que "la conservación del Valle de Ricote no está reñida con el turismo rural o los desarrollos urbanísticos", al tiempo que explicó que el objetivo "es compaginar todas las vertientes del progreso con la sostenibilidad medioambiental".

CONVENIO EUROPEO DEL PAISAJE

Por otro lado, Ballesta explicó que la futura declaración del Valle de Ricote como Patrimonio de la Humanidad, es un proceso en el que hay que dar diferentes pasos, entre ellos la declaración del entorno como BIC y acogerse al Convenio Europeo del Paisaje.

Dicho convenio se fraguó a partir de mediados de los años 90 y se elaboró en el seno del Consejo de Europa, concluyéndose en el año 2000 en la ciudad de Florencia. El propósito general del mismo fue animar a las autoridades públicas a adoptar políticas y medidas a escala local, regional, nacional e internacional para proteger, planificar y gestionar los paisajes europeos con vistas a conservar y mejorar su calidad.

Además, en él se reconocen todas las formas de los paisajes europeos (naturales, rurales, urbanos, periurbanos), tanto los emblemáticos como los ordinarios, y afecta a los componentes naturales, culturales y humanizados y a sus interconexiones.

De este modo, el Convenio se compromete a tomar medidas generales de reconocimiento de los paisajes, de definición y caracterización, de aplicación de políticas para su protección y gestión, de participación pública y de integración de los paisajes en las políticas de ordenación del territorio, así como en las políticas económicas, sociales, culturales y ambientales.

El Convenio Europeo del Paisaje, firmado por más de treinta países, entró en vigor el 1 de marzo de 2004 y España ratificó y se adhirió al citado Convenio el 26 de noviembre de 2007 (BOE de 5/02/2008), entrando en vigor en nuestro país el pasado uno de marzo de 2008.