(Resumen) Alfredo Sáenz niega que tuviera conocimiento de la querella contra Olabarria

BARCELONA, 5 (EUROPA PRESS)

El ex presidente de Banesto, Alfredo Sáenz, negó hoy que tuviera conocimiento de la interposición de una querella contra el grupo Olabarria por el impago de 600 millones de pesetas (3,6 millones de euros) en 1994. Explicó que no fue consciente de ella hasta que no hubo encarcelamientos y registros en la sede de Banesto de Catalunya.

En la segunda sesión del juicio en la Audiencia de Barcelona por denuncia falsa, Sáenz admitió que no sabía si la deuda era avalada personalmente por los socios del grupo Olabarria, aunque su banco utilizó este argumento para presentar la querella.

La Fiscalía pide nueve años de prisión y 300.000 euros de multa a cada uno de los acusados de Banesto --Sáenz, el director en Catalunya, Miguel Ángel Calama, el consejero director general del Área comercial, José Ángel Merodio, y el abogado de la entidad, Rafael Jiménez de Parga-- por acusación y denuncias falsas contra el grupo Olabarria y estafa procesal en grado de tentativa.

En su declaración hoy ante el tribunal, Sáenz explicó que cuando fue nombrado presidente del Banesto en diciembre de 1993 porque la entidad fue intervenida por el Banco de España con deudas de más de 350.000 millones de pesetas, casi una tercera parte en Catalunya, la nueva dirección ordenó intentar recuperar todas las deudas impagadas posibles.

Sáenz explicó que la deuda de Olabarria no era una suma tan importante como para ocuparse personalmente y que cuando Merodio le explicó que el banco se había querellado contra el grupo no le dio "transcendencia".

En cambio, fue consciente del "jaleo" cuando a final de verano de 1994 se ordenó prisión para los cuatro socios de Olabarria, el juez que llevaba el caso, Lluís Pascual Estevill, fue acusado de cohecho, y se ordenó el registro de la sede de Banesto en Catalunya.

Merodio también dijo que no era su competencia presentar la querella, y que tuvo conocimiento de ella "de forma circunstancial". De hecho, cuando él entró en la entidad, en mayo de 1994, la decisión de presentarla ya estaba tomada por un área que no era su responsabilidad, ya que él se encargaba de la red de 2.200 oficinas, y además no tenía formación jurídica.

Lo que sí hizo fue avisar a Pedro Olabarria de la interposición de la querella, ya que era "muy amigo" suyo desde que Merodio era directivo de Banca Catalana en los años 80. También se enteró de las órdenes de encarcelamiento por la prensa.

Calama, en cambio, responsabilizó al subdirector general de Riesgos, Francisco Teba, de la interposición de la querella, ya que era éste quien encabezaba la mesa central calificadora de riesgos, que trataba la deuda de Olabarria. Además, como responsable regional de Banesto, no estaba autorizado a conceder créditos superiores a 25 millones de pesetas.

También dijo que Sáenz no tenía porqué conocer la operación ni la decisión de denunciar el impago, ya que acababa de llegar al cargo y tenía "18.000 batallas" a las que enfrentarse.

El juicio llega quince años después de los hechos, cuando Banesto se querelló contra la cúpula del grupo Olabarria por estafa y alzamiento de bienes al no devolver el crédito.

Inicialmente, el caso fue instruido por Estevill, que ordenó prisión para los cuatro denunciados: Pedro Olabarria, Modesto González Mestre y los hermanos, Luis Fernando y José Ignacio Romero García, que declararán a partir de mañana.

Precisamente, Estevill fue condenado en 1996 por prevaricación y detención ilegal contra estos cuatro socios. El ex juez --ahora en prisión-- está citado a declarar como testigo ante la Audiencia de Barcelona.

Según el escrito del fiscal, los directivos de Banesto permitieron la interposición de la querella sabiendo que los hechos eran falsos.

En enero de 1995 se archivó la causa contra los empresarios, que decidieron denunciar a los responsables de Banesto, caso que empezó a juzgar ayer la Audiencia de Barcelona.