Schengen, Europol, Interpol, FBI… los acuerdos policiales de España


España es uno de los países del denominado espacio Schengen (conocido como SIS), que dio origen a la supresión de fronteras en la Unión Europea. Dicha membresía implica también compartir datos de registros policiales de cara a investigaciones en las que se precisa cooperación internacional.

De esta forma, se creó un archivo llamado SIS-SIRENE que contiene información de registros tales como la Base de Datos de Señalamientos Nacionales sobre personas buscadas para ser detenidas. A estos datos tienen acceso los cuerpos policiales del país, incluyendo las policías autonómicas.

Los diversos registros de los diferentes países miembros se integran en una gran base de datos central, conocida como C-SIS, con sede en Estrasburgo.

En mayo de 2005 se firmó el denominado Tratado de Prüm, en el que se ampliaba la cooperación policial entre los países del espacio Schengen a áreas como datos de ADN, huellas dactilares, datos sobre vehículos, información antiterrorista o medidas de retorno en el ámbito de la inmigración.

Europol e Interpol

Además de los organismos administrativos de seguridad, hay dos estructuras policiales supranacionales en las que España está integrada.

La primera de ellas es la Oficina Europea de Policía, conocida como Europol, que se creó en 1992 para posibilitar una acción policial coordinada entre los países miembros ante un mundo delictivo que empezaba entonces a operar por encima de las estructuras nacionales. En su sede, ubicada en La Haya, hay representantes nacionales de justicia, inmigración o aduanas.

La segunda, y de mayor importancia, es la Interpol, la institución policial más grande del mundo, con 187 países miembros, creada en 1923 y cuyo cuartel general está ubicado en la ciudad francesa de Lyon.

La organización cuenta desde 2003 con un sistema global de comunicación policial conocido como I-24/7 (PDF) para compartir los datos identificativos de delincuentes (con perfiles de ADN incluidos) o de objetos robados (documentación, vehículos, obras de arte…). A día de hoy, la red sigue ampliando sus ramificaciones entre los países miembros (PDF).

A través de este sistema se articula una red virtual de archivos que pretende dar datos en tiempo real a los agentes de aduanas, ya sea mediante dispositivos fijos (denominados FIND) o móviles (conocidos como MIND). El sistema tiene unas restricciones de acceso muy elevadas.

CIA y FBI

Existen determinados acuerdos puntuales entre España y Estados Unidos, que brindan cierta cooperación en materia de seguridad, aunque no hay un marco legislativo concreto que regule dicha colaboración.

De esta forma, durante el Gobierno del Partido Popular, el FBI ayudó en la interceptación y transcripción de información antiterrorista y el entonces director de la Seguridad Nacional estadounidense viajó a Madrid para suscribir dicha colaboración. Ya con el Gobierno socialista continuó esa cooperación a través de firmas de tratados con el entonces director del FBI estadounidense, Robert Mueller.

En el pasado 2008 se estudiaban fórmulas que permitieran mejorar la comunicación de seguridad entre los miembros de la Unión Europea con Estados Unidos, una suerte de acuerdo bilateral a través del cual los Veintisiete accederían al sistema libre de visados norteamericanos y EEUU tendría acceso a las bases de datos policiales comunitarias.

El proyecto, que sigue estancado, no cuenta tampoco con un marco legislativo que avale que un país ajeno a la Unión Europea, refrendada por tratados y referéndums, disponga de datos que afectan directamente a la privacidad de los ciudadanos europeos sin que estos lo autoricen expresamente.