Tres años después del accidente de Valencia, el metro sigue sin medidas de seguridad


Aniversario del accidente en el Metro de Valencia

Aniversario del accidente en el Metro de Valencia

Tal día como hoy hace tres años Valencia vivió el peor accidente de Metro de la historia. Un convoy se salió de las vías y rodó bajo tierra dejando 43 muertos y casi 50 heridos.

Sucedió en la estación de Jesús, en el distrito de Patraix, un barrio obrero en el centro-sur de la capital por el que discurre la Línea 1, la más antigua de la ciudad. Se trata de la unión mediante un túnel subterráneo de dos tramos ferroviarios antiguos: en resumen, una infraestructura remodelada pero que a lo largo de sus 21 años de vida apenas ha contado con mejoras de seguridad.

Las demás líneas de metro contrastan por su modernidad. Se trata de las líneas que pasaban por la zona construida por Calatrava, que fueron adquiriendo un aspecto muy diferente al de la vieja Línea 1: estaciones luminosas y de diseño con trenes silenciosos y modernos. Mientras, la hermana pequeña seguía con sus ruidosos trenes de cercanías retirados, sin siquiera aire acondicionado ni condiciones de seguridad óptimas. Según las víctimas, la situación era el reflejo de la política del Ayuntamiento: Metro moderno para el barrio rico, estaciones obsoletas para los barrios obreros.

El accidente tuvo lugar a pocos días de la visita del Papa a Valencia con motivo de una celebración católica sobre la familia en la ciudad, algo que catalizó el eco del suceso a todas las portadas del continente. En aquellos días se ultimaba la faraónica edificación que Calatrava había proyectado en el antiguo cauce del río Turia, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, cuyo presupuesto se fue multiplicando conforme pasaron los años y que acogería el altar mayor desde el que se celebraría la misa. Justo en la misma zona donde las estaciones de Metro son modernas y bonitas. El contraste indignó a los familiares de las víctimas y a la oposición.

Contraste de infraestructuras

Una ciudad entera de luto recibió al Papa, que desvió su recorrido inicial para orar frente a la boca de la estación en la que habían fallecido 43 personas. Tras su marcha, el accidente mantuvo cortada parcialmente una de las mayores arterias urbanas de la ciudad, justo frente a la cual ahora se construye a toda prisa la estación que acogerá la llegada de la línea de Alta Velocidad. El edificio, en pleno corazón de la ciudad, será sólo la ubicación temporal de la línea hasta que se ejecute el proyecto del Parque Central para remodelar la estación del Norte y soterrar las vías, un proyecto que lleva lustros aprobado y esperando su ejecución. Los más críticos reprochan al Ayuntamiento que sí disponga de dinero para una estación temporal, pero no para mejorar la seguridad del Metro.

Las familias de los fallecidos, unidos bajo la llamada Asociación de Víctimas del Metro 3 de julio, no han dejado de manifestarse durante todo este tiempo. Siguen pidiendo responsabilidades políticas por lo sucedido, responsabilidades que les siguen negando. El Ejecutivo valenciano sólo dedicó cuatro días a la comisión de investigación que abrió tras el accidente y decidió, haciendo uso de su mayoría absoluta en Les Corts, que no había nada más que investigar.

Tres años después la estación de Jesús sigue careciendo de los dispositivos de seguridad prometidos.