Una exposición mostrará desde mañana la transformación del Puerto de Santander entre 1898 y 1945

SANTANDER, 7 (EUROPA PRESS)

'Transformación y significado de un puerto. Santander, 1898-1945', es el título de la muestra que, desde las seis de la tarde de mañana viernes y hasta el próximo 24 de mayo, ofrecerá la Autoridad Portuaria en su sala de exposiciones del Palacete del Embarcadero.

Esta muestra, organizada por la Autoridad Portuaria de Santander, revisa, a través de fotografías, planos y unos breves textos introductorios, un periodo histórico del Puerto de Santander escasamente estudiado hasta la fecha.

El proceso de documentación se ha realizado teniendo como guía el trabajo de investigación realizado por José María Díaz y Pérez de la Lastra, director del Departamento de Transporte y Tecnología de Proyectos y Procesos. E.T.S. de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos de la Universidad de Cantabria.

Según explicó hoy la Autoridad Portuaria, antes de 1898, el pequeño puerto de pescadores del Medievo se había transformado en un lugar estratégico de salida de productos nacionales -básicamente castellanos- hacia las colonias ultramarinas.

El comercio de las lanas o de las harinas modificó radicalmente la estructura de una población, que partió de una configuración de pequeña aldea cuyos habitantes subsistían de sus labores pesqueras y culminó su andadura en una ciudad, señal de florecimiento y prosperidad, con una nueva clase social unida estrechamente a los negocios de un muelle, convertido entonces no sólo en punto de trasvase de mercancías, sino además en motor económico de la región.

Al desaparecer el tráfico de harinas y coloniales en el crepúsculo del siglo XIX, Santander deja de ser una plaza mercantil importante en el comercio nacional e internacional para quedar reducida al mero servicio de la demanda regional y de las que pudieran surgir específicamente en su ámbito.

Tras esta crisis se desvanece el carácter eminentemente exportador del puerto santanderino en beneficio de las importaciones, fruto de la cada vez mayor dependencia de las producciones de los países industrializados, necesaria para la modernización de las estructuras productivas de la región.

Sólo la salida del mineral de hierro, extraído en la comarca de la Bahía, produce durante unos años un efecto equívoco de sostenimiento del tráfico exportador, siendo los muelles cargadores de Astillero los que llevaban el peso de los embarques.

Las causas de esta paralización de las actividades portuarias no deben asociarse únicamente a la ineficacia de una oferta que no es capaz de absorber las exigencias de la demanda. Es esta última la que va a remolque de circunstancias que afectan paralelamente las relaciones comerciales: los proteccionismos económicos en toda Europa a comienzos de siglo, la Primera Guerra Mundial, la autarquía durante la dictadura de Primo de Rivera y Segunda República, la Guerra Civil con el posterior cierre de fronteras, la Segunda Guerra Mundial, y otros acontecimientos de menor orden, modificaron y alteraron unas perspectivas fijadas de antemano que no contemplaban dichos acontecimientos.

La recuperación del tráfico marítimo no se producirá hasta la llegada de la década de los 60 del siglo XX, acompañada de una fuerte expansión industrial en la región que, en esta ocasión, no estaba ligada directamente a las estructuras portuarias como lo estuvo en los albores del siglo XX, cuando la industria se instalaba en las cercanías de la Bahía o en las inmediaciones de alguna de las líneas ferroviarias que la comunicaban con ella.

La exposición podrá visitarse de martes a domingo hasta el 24 de mayo entre las 11.30 y 13.30 horas y entre las 18.00 y las 21.00 horas.