"Y la FP, ¿para qué sirve?"


Gabilondo saluda a Sabela, que acabó ganando la medalla de oro en Peluquería, durante la inauguración de las Olimpiadas de FP

Gabilondo saluda a Sabela, que acabó ganando la medalla de oro en Peluquería, durante la inauguración de las Olimpiadas de FP

La Formación Profesional cuenta en el actual curso 2009/2010 con casi 10.000 alumnos más que el año anterior (un aumento del 1,9%). Los estudiantes de ciclos de grado medio o superior han pasado de 510.900 a 520.800. "Las Comunidades están notando un tirón importante y la matrícula previsiblemente aumentará el curso que viene", explica un portavoz del Ministerio de Educación, que basa su afirmación en las "peticiones de información" recibidas por los Gobiernos Autonómicos.

La tasa de graduación en Formación Profesional sigue estando, sin embargo, lejos de la media de la UE. En 2006 se graduaron en FP de grado medio el 35% de los jóvenes en edad de hacerlo. La media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (la OCDE, que componen 30 Estados de todo el mundo) es del 45%, mientras que la de la UE alcanza el 51%. En España hay 1,7 millones de alumnos universitarios, según la encuesta sobre gasto de los hogares en educación, publicada por el INE en febrero.

Pero optar por la vía universitaria no garantiza un próspero futuro laboral. El porcentaje de titulados universitarios de primer y segundo ciclo sin empleo se situó en el 10% en el primer trimestre de 2009. Esa tasa supera tanto el 6,5% de desocupados correspondientes a enseñanzas técnico-profesionales de grado superior, como el 8,1% de los titulados en algún ciclo de grado medio que no tienen trabajo.

Nueve de cada diez (el 89%) hombres españoles de entre 25 y 64 años que estudian ciclos formativos de grado superior encuentran trabajo, la tasa de empleo más elevada de todos los niveles de formación, según datos de 2006 de la OCDE. Y son tres de cada cuatro las mujeres graduadas en FP superior las que logran acceder a un puesto laboral.

Trabajo en seis meses

En 2001, el 67,4% de los titulados en ciclos de grado medio trabajaba seis meses después de terminar. En el caso de los que acabaron un ciclo de grado superior, estaba empleado el 58,7% al cumplirse el mismo periodo de tiempo. Pero tanto en un caso como en el otro, hubo alumnos que decidieron seguir estudiando al curso siguiente: el 16,8% y el 23,3%, respectivamente.

Es el caso de Walter, que obtuvo la medalla de oro en la categoría de pintura de vehículos en las Olimpiadas nacionales de FP celebradas la pasada semana en Madrid, en las que participaron 160 jóvenes. Walter representará a España, junto con los otros 23 campeones de las 18 categorías disputadas (algunas han tenido doble ganador), en la prueba internacional que tendrá lugar en septiembre en Canadá y en la que participan más de 1.000 alumnos de medio centenar de países.

"Habrá que ver si hay suerte y tengo trabajo o si no seguiré estudiando", explica este madrileño de 22 años que ya ha terminado el ciclo superior en Automoción y hasta junio hace prácticas en Mercedes-Benz. "Me tratan muy bien, estoy muy contento". Si las cosas no le van bien, Walter planea irse el curso que viene a Bruselas, donde trabaja actualmente su padre, a estudiar la carerra de Ingeniería Técnica en Automoción. Tras aprobar selectividad, se matriculó en Telecomunicaciones, primero, y en Industriales, al año siguiente. "Dije que no: a mí me gustaban los coches, las cuatro ruedas, y allí no los veía". Fue entonces cuando entró en la FP.

"Se lo recomiendo a muchísima gente que no tiene claro su futuro", dice Walter, que desmonta el "mito de que la formación es limitada". "No se queda corta para nada". El problema que él ve es "la llamada titulitis: todo el mundo quiere el título y piensa que con él ya se va a comer el mundo". Pero, ¿por qué entró entonces en la Universidad? "Hay mucha información a la hora de elegir la carrera, pero eliges por el nombre, no sabes lo que te vas a encontrar". Ninguna de las dos que empezó era "lo que esperaba".

Paso previo

Cataluña es la segunda Comunidad Autónoma que más estudiantes de FP tiene: el 16,1%, por detrás del 18,8% de Andalucía –según datos del curso 2007/2008-. El barcelonés Héctor Escriche, de 21 años, es, de los estudiantes consultados, el que más claro tiene que quiere seguir estudiando. Oro en diseño web, este joven de Sant Cugat del Vallès se matriculará Ingeniería de Sistemas en la Universitat Autònoma de Barcelona el curso que viene. "Mi idea es montar una empresa", dice.

Héctor, que está en segundo curso de un grado superior en informática y que trabaja desde hace tres años en una empresa de servicio técnico, asegura que su pasión por los ordenadores viene de lejos. "El primero lo tuve con nueve años. Empecé a montarlo y me empezó a gustar", explica. Su sector, el del desarrollo de aplicaciones informáticas, "tiene bastante potencial", por lo que de momento no le preocupa su futuro laboral.

"No quiero parar de estudiar por ahora", dice el joven, que dejó el instituto antes de iniciar el Bachillerato. La FP es, en su caso, "un paso previo para acceder a la Universidad". "Son dos cosas muy distintas, una es más práctica y otra más teórica", indica. "Para hacer mal el Bachillerato es mejor hacer algo que te guste y no algo tan general".

Sólo el gasto por alumno en primer ciclo de Educación Infantil (niños de cero a dos años), de 1.581 euros, supera al gasto medio por alumno en enseñanzas universitarias: 1.255 euros, según la encuesta anteriormente citada. Esa cifr es más del doble del desembolso por estudiante de ciclos formativos de grado medio: 552 euros. La cuantía aumenta a 660 para los matriculados en algún ciclo de grado superior, de acuerdo con los datos de 2007.

"Es lo que me gusta"

Sabela Garrido Comesaña tiene 18 años y se llevó el oro en peluquería. No piensa, "en principio", seguir estudiando. Actualmente hace prácticas en Vigo. "Tenía claro desde pequeña lo que quería hacer. Me encantaba el pelo", explica. Se matriculó en el ciclo de FP al acabar la ESO.

A Sabela la vocación le viene de familia: su tía es peluquera y su abuelo "en sus ratos libres también le cortaba el pelo a los amigos", cuenta. Su consejo para los indecisos es "que cada uno haga lo que realmente quiera, sin pensar" en las posibles salidas laborales. "A ver cómo van yendo las cosas", dice, confiada en sus posibilidades.

El título de mejor cocinera se lo llevó Aimara Bartolomé, de 20 años y que estudia el grado superior en una escuela de hostelería de Burgos. Aimara, nacida en Venezuela, se vino a España con 16 años "a estudiar cocina", indica. "Siempre me ha gustado, desde pequeña", asegura la joven, que no contempla ninguna otra opción profesional. "Miré que era lo que había que estudiar para cocinar y a eso me apunté".

Aunque lleva ya tres años trabajando en un restaurante burgalés –además de hacer prácticas desde abril en otro establecimiento-, Aimara no descarta seguir estudiando, siempre que sea algo "referido a la cocina, pero otra cosa no. Es lo que me gusta", insiste, sin que se perciba ninguna duda en sus palabras mientras habla por teléfono.