Cocineros y diseñadores españoles fusionan comida y arte

  • Washington, 7 may (EFE).- La nueva cocina española se ha convertido en un concepto que traspasa lo culinario y ha llevado a un grupo de diseñadores a aportar su arte, en una fusión que ha dado lugar a increíbles piezas que se exhiben desde hoy en el centro "Apartment Zero" de Washington.

Cocineros y diseñadores españoles fusionan comida y arte

Cocineros y diseñadores españoles fusionan comida y arte

Washington, 7 may (EFE).- La nueva cocina española se ha convertido en un concepto que traspasa lo culinario y ha llevado a un grupo de diseñadores a aportar su arte, en una fusión que ha dado lugar a increíbles piezas que se exhiben desde hoy en el centro "Apartment Zero" de Washington.

Cocineros como Ferran Adriá, que ha dado discípulos como Andoni Luis Aduriz, han reinventado la cocina española y han creado un lenguaje creativo que necesita de nuevos soportes de expresión.

Es así como diseñadores y cocineros han sellado una alianza en la que utensilios de cocina, vajillas, vasos y cubiertos, forman parte de ese todo creativo, según explicó a Efe, el diseñador Martín Azúa, comisario de la muestra.

La exposición es una selección de más de 100 objetos ideados por una treintena de artistas y producidos por compañías españolas, en las que lo creativo no va en detrimento de lo funcional.

"La nueva cocina española plantea la necesidad de dar forma a los nuevos conceptos, ya no consiste en servir los platos en una vajilla bonita; la comida, el recipiente e incluso el comensal forman parte de ello", explicó.

Por eso diseñadores y cocineros se han puesto de acuerdo para que los recipientes se adecúen al que será su contenido, al tiempo que a veces pueden ser fuente de inspiración para un plato.

"La clave está en los contrastes" aseguró Azúa.

Así se puede encontrar unos recipientes de cristal grueso con un corte biselado, cuyo aspecto pesado nada tiene que ver con las ligeras espumas que suele servir el cocinero Ferran Adriá en ellos.

O también una cuchara agujereada, que utiliza Adriá en su restaurante El Buli, y que permite separar los líquidos de los ingredientes de los caldos. Al igual que la cuchara con pinza, en la que el comensal coloca una rama aromática mientras degusta su sopa.

Siguiendo con los líquidos, la diseñadora Gema Bernal diseñó para el cocinero catalán una vajilla de formas onduladas con la que artista y chef quisieron crear la sensación de que "todo fluye".

Uno de los objetos estrella es la composición que el diseñador Bodo Sperlein hizo para la "Equus Collection" de Lladró, en la que se han utilizado las patas y las cabezas de estatuas recicladas de la conocida casa de figuras de porcelana.

Las adaptaciones y las reinterpretaciones son otros de los elementos con los que juegan estos diseñadores.

De ahí han surgido objetos como el "coporrón" (2005), una copa de vino con una prolongación adosada que permite al comensal beber en copa o en porrón, o el "rebotijo" (1999), en la que Azúa actualiza su visión del tradicional del botijo de barro.

Pese a la sofisticación de alguno de ellos, otros han pasado de los restaurantes de los chefs más prestigiosos a las cocinas de cualquier ciudadano, como los objetos de silicona de Luki Luber.

La exposición cuenta con una parte más desenfadada, en la que la el diseño se ha asociado con la tecnología, por ejemplo, con el "bombón virtual" del catalán Enric Rovira.

Se trata de un pequeño cilindro metálico cubierto con una capa marrón, con el mismo aspecto que un bombón que, aunque no se puede comer, puede evocar el olor del chocolate siempre que uno tenga antojo oliendo los orificios que tiene en la parte posterior.

En esta parte más conceptual están las tazas de Attua Aparicio, producidas por Thorsten Van Elten que darán un aspecto de conejo, mono o cerdo, al que tome en ellas el café, ya que al levantar la taza la parte posterior de la taza tiene dibujadas estas simpáticas mascotas.

O la "malla-frutero" de Curro Claret, un aro con un soporte metálico en el que se puede enganchar la malla de las naranjas que hace por sí misma de recipiente para dejar las naranjas.

Azúa destacó que esta exposición ayudará a conocer más a los artistas españoles, entre los que hay gran variedad de edades y estilos dentro de este mundo del "diseño culinario".

Un tendencia que continuará en boga ya que "los cocineros están formando a nuevas generaciones de cocineros que entienden que el diseño es fundamental para la expresión", aseguró.

La exposición, que estará abierta desde el 8 de mayo hasta el 7 de junio en el centro "Apartment Zero" de Washington, demuestra que la pasión por la cocina española es mucho más que un fenómeno gastronómico.