Prisión a un conductor sin carné que en su fuga estuvo a punto de arrollar a dos agentes y echó de la vía a 3 coches

Para evitar que le condenaran, denunció además falsamente que le habían robado el vehículo

SANTANDER, 26 (EUROPA PRESS)

La sección tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a un año y seis meses de prisión al conductor de un coche que carecía de carné de conducir y que, tras no respetar las señales de alto de la Guardia Civil, casi atropella a dos agentes además de obligar a salirse de la carretera a tres vehículos que circulaban de frente y cuyo carril invadió.

La sentencia confirma así el fallo emitido por el Juzgado de lo Penal número 4 de Santander que también condenó al procesado por haber denunciado falsamente que le habían robado el vehículo con el que se dio a la fuga para evitar las consecuencias.

Según recoge el fallo de la Audiencia, que destaca que la sentencia de instancia es "un modelo tanto de motivación probatoria como de fundamentación jurídica", el acusado, David.B.B. circulaba sobre las 17.30 horas del 7 de noviembre del año 2004 por la carretera de Astillero a Santoña, con su coche, un Ford blanco, careciendo de permiso de conducir y de seguro de vehículos.

Al llegar a la altura del kilómetro 09,100, y tras haber sido detectado por el radar de la Guardia Civil circulando a velocidad superior a la permitida, un agente de dicho Cuerpo se situó en mitad de la calzada y le dio el alto, indicándole que se apartara hacia el arcén.

El acusado, que inicialmente redujo la velocidad, aceleró después la marcha en la trayectoria en la que se encontraba el agente, el cual tuvo que saltar para evitar ser atropellado por el inculpado, llegando a impactar con el espejo retrovisor del lateral derecho del turismo contra la mano derecha del guardia civil, si causarle lesiones.

Poco después, otro agente procedió a dar el alto nuevamente al mismo conductor con toques de silbato y con la mano levantada, no obstante lo cual, el acusado no detuvo la marcha, sino que aceleró y adelantó al vehículo que le precedía, lo que obligó a frenar y echarse al arcén al menos a tres vehículos que circulaban en ese momento por el carril contrario que había invadido el procesado.

Aunque los agentes salieron en su búsqueda, no lograron darle alcance, encontrando al final el vehículo estacionado en la localidad de Elechas.

Tras estos hechos, el acusado se dirigió a las ocho de la tarde del mismo día al puesto de la Guardia Civil de Galizano donde denunció que sobre las seis de la tarde le habían sustraído su coche cuando se encontraba estacionado en las inmediaciones del bar donde trabajaba, en la localidad de Somo.

LOS AGENTES LE RECONOCIERON

Por estos hechos, el Juzgado de lo Penal número 4 de Santander condenó al acusado, como autor de un delito de atentado, otro de conducción temeraria y un tercero de simulación de delito en grado de tentativa a penas que suman un año y seis meses de prisión y multa de 1.200 euros, así como a la privación del derecho a conducir por un año y seis meses.

El imputado recurrió la condena alegando que él no conducía el vehículo que protagonizó el incidente, alegato que es desestimado por el tribunal de apelación para el que existen numerosas pruebas que apuntan al acusado, la primera de ellas, el reconocimiento expreso y su identificación por parte de los agentes que pudieron verle perfectamente la cara, describiendo uno de ellos los rasgos físicos del infractor, y el otro las características de la ropa que llevaba.

Una segunda prueba es la "inequívoca" identificación del vehículo, respecto del cual, el acusado dijo que había entregado las llaves a un desconocido para que lo probara "y se diera una vuelta", algo que para el tribunal no hace sino fortalecer la certeza de su autoría en la acción delictiva cometida con el coche y en la denuncia ficticia sobre su sustracción.

Destaca al respecto las contradicciones en las que incurrió el inculpado, quien, mientras en su declaración ante la Guardia Civil en Santander, dijo que había dejado las llaves del coche a una persona de complexión fuerte, y pelo corto negro, en la denuncia que formuló en el puesto de Galizano describió a dicha persona como "alto, rubio y delgado".

Estas y otras contradicciones, como decir que no conocía a la persona a la que prestó el coche y señalar después que la había visto en una o dos ocasiones, o que nunca usaba el vehículo, cuando su compañero de trabajo afirmó que lo utilizaba constantemente, llevan al tribunal a concluir que la prueba de cargo es "abrumadora" y la autoría del acusado "incontestable" por lo que desestima el recurso del procesado y confirma íntegramente la sentencia de instancia, imponiendo al recurrente las costas del recurso de alzada.