El turista que pasó cinco días en la cárcel de Albolote (Granada) por error dice que pasó "un auténtico calvario"

GRIÑÓN (MADRID), 16 (EUROPA PRESS)

Juan Enrique T.M., el turista de 30 años que pasó cinco días en prisión tras ser confundido con otra persona que estaba en búsqueda y captura por la Audiencia Nacional, asegura que su estancia en la cárcel de Albolote (Granada) fue "un auténtico calvario" y que durante sus días en prisión llegó a compararse con Jesucristo, ya que le estaba pasando "la misma injusticia que a él".

Este joven, que viajó a Granada para pasar unos días en Semana Santa, denunció el error que se ha cometido con él, ya que se define como "un ciudadano normal, con su trabajo, que se va a pasar unos días fuera y que se ve en prisión sin ningún motivo real". "Ninguna de las personas a las que le preguntaba se paraba a ver qué estaba pasando conmigo", añadió.

Asimismo, mostró su "indignación" ante el funcionamiento del sistema judicial y explicó que los momentos "más duros y surrealistas" que vivió fueron tanto el momento de la detención "porque nunca me había visto en una situación así", como el trato recibido dentro de prisión.

"La experiencia vivida ha sido muy mala. Nadie me dio ninguna explicación. Todo se me hizo un mundo, sobre todo porque nunca había estado en ningún juicio ni tenía nada pendiente con la justicia. Que nadie me hiciera caso ni me creyera fue muy duro", lamentó.

PASIVIDAD PERSONAL PRISIÓN

Juan Enrique también hizo referencia al trato recibido por parte de los funcionarios de la prisión de Albolote, ya que según comentó, a pesar de su insistencia y sus peticiones de ayuda "nadie" dentro de la cárcel le informó de su situación. Así, confirmó que nada más entrar solicitó la asistencia de un abogado, del que no supo nada "hasta la salida".

"Allí me encontré totalmente indefenso. Me quitaron el móvil, sólo tuve derecho a una llamada y en ese momento únicamente se me ocurrió llamar al compañero con el que estaba pasando las vacaciones", aclaró.

Dentro de prisión, y por consejo de otro preso, Juan Enrique solicitó el 'habeas corpus', figura jurídica que garantiza la libertad personal del individuo con el fin de evitar arrestos y detenciones arbitrarias, cuya denegación le fue comunicada por el jefe de los funcionarios de la prisión, "el único que se portó más o menos bien".

Tras seis días en la cárcel Juan Enrique recibió la orden que le ponía nuevamente en libertad, un documento que recibió "con mucha indignación y preocupación". Tras regresar a Madrid, y de baja laboral por todo lo sucedido en Semana Santa, Juan Enrique reconoció haber dejado el caso en mano de sus abogados, con un único deseo: "que no le vuelva a pasar a ningún ciudadano.