Instagram crea revuelo ante el cambio en el orden de sus publicaciones


  • Instagram está trabajando en cambios en su ‘timeline’, que estará modificado por un algoritmo que reorganizará los contenidos en orden de relevancia y no en orden cronológico.

  • En las últimas horas se ha desatado una fiebre por publicar mensajes pidiendo a los seguidores que activen la opción que notifique cada publicación de un usuario concreto.

Instagram crea revuelo ante el cambio en el orden de sus publicaciones

Instagram crea revuelo ante el cambio en el orden de sus publicaciones

Desde que Instagram avisó acerca de su intención de cambiar el método de ordenación de las publicaciones en los perfiles de sus usuarios, desapareciendo así el orden cronológico, numerosas han sido las críticas que ha recibido una de las redes sociales más populares a día de hoy ante el ‘miedo’ de sus usuarios en la repercusión de ‘likes’ y ‘follows’. ¿Qué nos está pasando para obsesionarnos con las cifras en nuestras redes sociales?

Instagram está trabajando en cambios en su ‘timeline’, que estará modificado por un algoritmo que reorganizará los contenidos para que no se muestren únicamente de forma cronológica, sino en orden de relevancia en función de la actividad e interacción del usuario con los perfiles que sigue. Aunque la compañía aún no lo ha puesto en marcha, el terror se ha desatado en la red social de fotografías, con miles de cuentas pidiendo a sus seguidores que activen las notificaciones de actualización para sus perfiles.

El plan de Instagram es similar a la estrategia de Facebook: utilizar un robot para reorganizar el ‘timeline’, utilizando distintos factores que determinan la importancia (número de seguidores, nivel de interacción, etc.). De esta forma, no aparecerán en estricto orden de publicación, como venía ocurriendo hasta ahora.

Facebook no es la única en reordenar su ‘timeline’, sino que desde hace algunas semanas, Twitter también optó por algo similar. Ahora, para aquellos usuarios que lo tengan activado, al iniciar sesión aparecen primero algunos mensajes destacados, antes de la publicación cronológica habitual, que también se mantiene.

La novedad en Instagram ha hecho que muchas marcas e ‘influencers’ se echen a temblar por miedo a perder su notoriedad. Por eso, en las últimas horas se ha desatado una fiebre por publicar mensajes pidiendo a los seguidores que activen una opción que ofrece esta red social para que notifiquen cada publicación de un usuario concreto  (con ‘hashtags’ como #InstagramChanges, entre otros). Instagram permite activar notificaciones de usuariosconcretos, en el botón ‘…’ es posible encontrar esta opción, que envía una notificación al usuario cada vez que la cuenta con la que se ha activado esta opción ha sido actualizada.

Sin embargo, no es algo recomendable por dos motivos: el primero, que activar muchas notificaciones para distintos y numerosos usuarios puede convertir la experiencia en un insufrible bombardeo de notificaciones que acabaremos por no obedecer; el segundo  es que ni siquiera es necesario porque el cambio en el ‘ timeline’ aún no se ha producido.

La propia Instagram ha tenido que informar que los cambios aún no han producido (está en fase de pruebas, que durará semanas o meses) y que se comunicará a los usuarios cuando ocurra.

Por otra parte, está el objetivo que se pretende con estos cambios: mejorar la experiencia. La intención de Facebook (propietaria de Instagram) es que los usuarios vean el contenido que les puede resultar más relevante, puesto que actualmente, de media, los usuarios se pierden aproximadamente el 70 por ciento de las publicaciones.

Utilizando un algortimo que determine la importancia de una cuenta y una publicación para cada usuario concreto debería traducirse en una mejor experiencia. El usuario debería encontrar (una vez que se activen estos cambios), de forma destacada, las publicaciones que le resultan más relevantes.

Por eso, en este punto, quizás sea mejor esperar a que Instagram incorpore sus cambios, valorar la experiencia y, después, decidir si es mejor activar algunas notificaciones en concreto. En este momento, activar notificaciones de actualización de las cuentas sólo servirá para que el ‘ smartphone’ pueda echar humo con cientos de molestas notificaciones.

Por no hablar de lo molesto que está resultando para la comunidad en general el ‘spam’ en el que se ha convertido la petición generalizada de activación de notificaciones.

Y eso.

Una foto publicada por Jesús Terrés (@nadaimporta) el 28 de Mar de 2016 a la(s) 2:36 PDT

Cuando tu red social es una preocupación y no un entretenimiento

Instagram, al igual que Twitter, cuenta con un condicionamiento que induce a una gran masa de usuarios a promover conductas para aumentar su ‘popularidad’. Ambas redes sociales nacen con una naturaleza “en abierto”, es decir, que cualquier internauta puede acceder a los perfiles de otros usuarios sin ningún problema, a no ser que hayan activado la opción privada, y esto se fomenta con un elemento que logra convertirse en una obsesión para muchos usuarios: la cifra de seguidores.

Esta cifra suele mostrarse de forma vistosa, de manera que parece un elemento coadyuvante a la popularidad del usuario. No solamente es importante que la cifra de seguidores sea alta: si el umbral de seguidores dista una diferencia mucho mayor al número de seguidos, la cifra de seguidores cobra mucho más ‘prestigio’.

El problema que atañe a esta exposición de cifras es que muchos usuarios se obcecan en lograr un amasijo de seguidores  a toda costa: pierden su identidad plagiando o robando publicaciones, hacen spam, utilizan aplicaciones y servicios de adquisición y/o compra de seguidores o llevan prácticas ridículas como seguir a destajo a un gran número de perfiles para que así estos le sigan y luego dejar de seguirlos.

La cosificación de usuarios bajo el “tanto tienes, tanto vales” y convertir una plataforma de entretenimiento en obsesión acaban intoxicando estas redes sociales y a sus usuarios bajo un halo de superficialidad y mediocridad donde deja de importar quién y qué publica mientras nuestros número de seguidores siga en alza, y éste es el problema por el que muchos usuarios se sienten preocupados por las nuevas medidas de Instagram: se han convertido en dependientes de las notificaciones que ‘aumenten’ una popularidad que repercute en el ego, el orgullo, el narcisismo y la autoestima de muchos usuarios, condicionados de una forma tan sencillamente tangible como las cifras para medir sus inseguridades.

Estas redes sociales en abierto, por tanto, pueden ser un arma de doble filo, pues lo que viene a ofrecer una experiencia de entretenimiento y diversión para sus usuarios acaba convirtiéndose en una adicción innecesaria que puede sacar a relucir muchas carencias emocionales en quienes promueven estas prácticas que, de alguna manera, salpican a otros usuarios.

El escaparate está servido, la autenticidad se desvanece y la acumulación de ‘follows’ se convierte en algo tan adictivo como si de dinero se tratase. Si vas a convertir una experiencia ociosa en una necesidad que te aporte más obsesión y preocupación que diversión, mejor no uses Instagram.