A las termitas reina sin "Neofem2" las obreras no les hacen caso

  • Washington, 7 may (EFE).- Las termitas reina mantienen su monopolio de la reproducción mediante un gen que ordena a todas las obreras en el termitero que no compitan con ella, pero sin esa proteína ninguna les hace caso, según un artículo que publica hoy la revista Science.

A las termitas reina sin "Neofem2" las obreras no les hacen caso

A las termitas reina sin "Neofem2" las obreras no les hacen caso

Washington, 7 may (EFE).- Las termitas reina mantienen su monopolio de la reproducción mediante un gen que ordena a todas las obreras en el termitero que no compitan con ella, pero sin esa proteína ninguna les hace caso, según un artículo que publica hoy la revista Science.

Judith Korb, de la Universidad de Regensburg en Alemania, y Kevin Foster, de la Universidad de Harvard, encabezaron un equipo que investigó los mecanismos por los cuales las reinas de las termitas controlan la reproducción en la colonia que regentan.

"Una transición crucial en la evolución es el origen de una división entre reproducción y trabajo entre los individuos", señala el artículo. "Esto es más claro en los insectos sociales, porque entre ellos los trabajadores rara vez producen crías, aunque a menudo son capaces de reproducirse si la reina o los zánganos mueren".

En sus trabajos anteriores estos investigadores habían identificado los genes que aparecen expresados en alto nivel en las reinas, pero no en los reyes, o zánganos, y las trabajadoras entre las termitas Cryptotermes secundus.

Uno de estos genes es el denominado Neofem2, que los científicos describen como un homólogo de un gen involucrado en la comunicación de las cucarachas Maderian, o Leucophaea maderae.

"Por ello, partimos con la hipótesis de que el Neofem2 desempeña un papel crítico en la comunicación entre reina y obreras", indicaron los estudiosos.

Entre estas termitas las obreras tienen la capacidad de reproducirse, pero esto ocurre solo cuando mueren la reina o los zánganos.

Korb, Foster y sus colegas "silenciaron" el Neofem2 en las reinas de ocho colonias, y se sentaron a observar qué ocurría. Para comparación, observaron los acontecimientos en otras 24 colonias donde no hubo interferencias con el Neofem2 de las reinantes.

La supresión del gen, aparentemente, no afectó el comportamiento de las reinas "pero resultó en que las obreras se comportaran como si la reina no estuviese presente".

Es decir, las obreras antes sumisas trabajadoras que no se preocupaban de la reproducción "incrementaron sus 'empellones' o 'cabezazos', que es una manera en las cuales las obreras afirman su dominio".

Este trastorno del comportamiento no se observó en las otras 24 colonias.

"Por ello concluimos que la inhibición del Neofem2 hace que las obreras se comporten como si la colonia ya no tuviera una reina, y que el Neofem2 es necesario para que la reina suprima la reproducción de las obreras", añadió el artículo.

Otra consecuencia del experimento fue que las obreras que exhibieron más entusiasmo por los empellones y cabezazos fueron las que reemplazaron a la reina y a los zánganos, y las otras proletarias se quedaron en su casta, según los investigadores.

"Se entiende que la evolución y el mantenimiento de una división de tareas reproductivas ocurre bajo condiciones ecológicas restringidas", explicó el artículo. "Los datos de esta investigación indican que éste paso importante en la evolución social puede lograrse mediante cambios relativamente menores en la bioquímica preexistente".

La conclusión de que la organización social de las termitas puede alterarse con una manipulación de genes apunta, asimismo, a una estrategia novedosa para el control de los insectos: los inhibidores químicos de genes que desorganizan esas sociedades.