La agresividad de los perros depende de la educación que reciben y no de su raza, según un estudio

MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

La actitud agresiva de los perros depende de la educación que reciben por parte de sus dueños y no tanto de la raza a la que pertenecen, según revela un estudio elaborado por la Universidad de Córboda y publicado por el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

"Muchos perros son sacrificados o abandonados por su actitud violenta, pero contrariamente a lo que se piensa, en la conducta agresiva del perro la raza tiene poco protagonismo respecto a todos los factores que dependen del dueño", revela el estudio.

En este sentido, el equipo de investigación apuntó que los factores externos, modificables y dependientes del dueño son los que más influyen en la actitud del animal. Así, según el autor principal del estudio, Joaquín Pérez-Guisado, el hecho de que los dueños no hayan tenido un perro antes, el no someterlo a un entrenamiento básico de obediencia, consentir o mimar al perro en exceso, no emplear el castigo de tipo físico cuando es necesario, castrar a las hembras, dejarle la comida de forma indefinida o dedicarle poco tiempo, condicionan la actitud del animal.

Por la otra parte, asegura que hay determinados elementos dependientes del perro que están asociados a una mayor agresividad por dominancia, como por ejemplo, determinadas razas, el sexo masculino, el tamaño pequeño, o la edad de cinco a siete años. Sin embargo, estos factores representan "un peso mínimo" en el comportamiento violento del can.

Tras analizar los resultados del estudio, Pérez Guisado considera que "no es normal que los perros que reciben la educación adecuada mantengan comportamientos agresivos de dominancia" y señala que en el caso de que esto ocurra se debería a algún problema médico u orgánico "que puede provocar cambios de conducta en el perro".

CASTIGO FÍSICO PARA ASUSTAR.

Para corregir el comportamiento violento del animal, el experto aconseja que los amos sigan un trato adecuado y "restablecezcan la dominancia sobre el perro". En cuanto al castigo físico, puntualiza que no puede utilizarse con todos los perros debido a "la peligrosidad que entrañaría, aunque sí podría ser empleada para restablecer la dominancia sobre cachorros o perros que sean de pequeño tamaño o fáciles de dominar". No obstante, apunta que el castigo físico "nunca debe utilizarse como justificación para ensañarse con el perro, ya que debe ser simplemente una forma de asustar y demostrar al animal la dominancia que tenemos sobre él".

El estudio, que se ha publicado recientemente en Journal of Animal and Veterinary Advances, parte del dato de que cerca del 40 por ciento de las agresiones por dominancia de los perros están vinculadas a "dueños poco autoritarios" que nunca han realizado entrenamiento básico de obediencia con sus mascotas o que, si lo han hecho, ha sido de forma mínima.

Los investigadores españoles estudiaron 711 perros (354 machos y 357 hembras) de los cuales 594 eran de pura raza y 117 mestizos mayores de un año. Entre las razas observadas destacan el Bullterrier, el American Pitbullterrier, el Pastor alemán, el Boxer, el Rottweiler, el Dobermann, así como razas aparentemente más dóciles como el Dálmata, el Setter irlandés, el Golden retriever, el Labrador retriever, el Caniche miniatura, el Chihuahua, el Pekinés, o el Bulldog francés, que también muestran actitudes dominantes.