"La Lista", con Hugh Jackman, una película previsible y carente de interés

  • Redacción Internacional, 3 abr (EFE).- "La Lista", con un cartel atractivo -Hugh Jackman, Ewan McGregor y Michelle Williams- es una película que pretende ser un original thriller erótico y que no pasa de una historia previsible hasta sus últimas consecuencias.

Redacción Internacional, 3 abr (EFE).- "La Lista", con un cartel atractivo -Hugh Jackman, Ewan McGregor y Michelle Williams- es una película que pretende ser un original thriller erótico y que no pasa de una historia previsible hasta sus últimas consecuencias.

El suizo Marcel Langenegger procede de la publicidad y eso se nota -y mucho- en su debut como director con esta película, en la que las imágenes están claramente por encima de los personajes y de una historia que no se sostiene y cuyo desarrollo está claro casi desde el primer fotograma.

Primero tenemos a un experto auditor, Jonathan (McGregor), un tipo aislado del mundo, tímido y que sólo vive para su trabajo. Y por otro, un guapo, rico, atractivo y simpático abogado, Wyatt (Jackman).

Y de repente, sin razón aparente, Wyatt se aproxima a Jonathan y se hacen amigos inseparables.

Que el guapo Wyatt busca algo del tímido Jonathan es más que evidente. Y queda claro hasta el aburrimiento cuando el abogado y el auditor se confunden de móviles.

Esa confusión hace que Jonathan entre en lo que se denomina "La Lista", un selecto club en el que sus integrantes intercambian favores sexuales en hoteles de lujo de Manhattan.

Las escenas eróticas -incluido un cameo incomprensible de Charlotte Rampling- que se suceden a continuación, rodadas con un supuesto cuidado de la imagen, no aportan nada ni a la película ni a la historia estética del cine.

Y en medio de todo ello navega sin rumbo Michelle Williams, que no se cree en ningún momento su papel, el de una de las integrantes de ese club y objeto del deseo amoroso de McGregor.

A todo eso se añade una planificación más publicitaria que cinematográfica y un montaje que, igualmente, utiliza técnicas de publicidad difíciles de trasladar al cine, como es el salto del eje de acción, algo que sólo los grandes realizadores saben manejar con la suficiente garantía como para no volver loco al espectador.

Un ritmo inadecuado, demasiado rápido en ocasiones y en exceso lento en otras, y unos actores que no terminan de encontrar su sitio -algo lógico dada la falta de profundidad de sus personajes-, dan como resultado una película fácilmente prescindible, que se estrena hoy en España.

Alicia García de Francisco