Olor a incienso y danzas tribales para la moda veraniega de Comercio Justo

  • Madrid, 1 abr (EFE).- Entre olor a incienso, ritmos africanos y danzas tribales desfilaron hoy las novedades de moda de Comercio Justo para la próxima temporada, con prendas marcadas por la naturalidad de los tejidos, étnicos estampados y alegres colores.

Olor a incienso y danzas tribales para la moda veraniega de Comercio Justo

Olor a incienso y danzas tribales para la moda veraniega de Comercio Justo

Olor a incienso y danzas tribales para la moda veraniega de Comercio Justo

Olor a incienso y danzas tribales para la moda veraniega de Comercio Justo

Olor a incienso y danzas tribales para la moda veraniega de Comercio Justo

Olor a incienso y danzas tribales para la moda veraniega de Comercio Justo

Madrid, 1 abr (EFE).- Entre olor a incienso, ritmos africanos y danzas tribales desfilaron hoy las novedades de moda de Comercio Justo para la próxima temporada, con prendas marcadas por la naturalidad de los tejidos, étnicos estampados y alegres colores.

En su segunda edición, "Cambia el mundo al vestir" invitó a los ciudadanos, en un colorista desfile celebrado en el patio de La Casa Encendida, a participar de una oferta textil "justa, solidaria y ecológica" como la que ofrece Comercio Justo.

El espectáculo, organizado por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo y la Casa Encendida de la obra Social Caja Madrid, tuvo como presentadores de excepción a la televisiva pareja Lola Marceli, actriz de la serie "Amar en tiempos revueltos", y Javier Gutiérrez, que participa en "Águila Roja".

Tras el multirracial desfile, ambos se encargaron de recordar que la adquisición de prendas comercializadas por Comercio Justo garantiza que se paguen salarios justos a los trabajadores, el rechazo de la explotación infantil, el respeto a la igualdad de género y la obtención de productos de calidad con procesos respetuosos con el medio ambiente de principio a fin.

Por la improvisada pasarela, adornada con pétalos de rosas, desfilaron exóticos modelos al ritmo de los acordes a ratos africanos y a ratos caribeños marcados por un grupo musical, mientras en una pantalla situada al fondo de la sala se sucedían imágenes del tercer mundo.

Muchos vestidos de hilo en colores naturales o brillantes como el rojo o el naranja, tops de divertidos estampados étnicos, cómodas faldas-pareos y sugerentes y ligeras blusas marcan la tendencia femenina de Comercio Justo para el próximo verano.

Para ellos, mucho pantalón bombacho, cazadoras con capucha y desenfadadas camisas confeccionadas en vaporosos tejidos forman parte del universo de esta marca alternativa dentro del mundo de la moda la temporada que viene.

Triunfan los turbantes, para hombre y mujer, entre los complementos que propone Comercio Justo, al igual que los cinturones de cuentas africanas que sirven tanto para sujetar los pantalones como para anudarse al cuello o al brazo, en tanto que los sombreros románticos sirven como complemento perfecto a vestidos menos informales.

La moda infantil también tiene su cabida dentro del Comercio Justo, como demostró una pizpireta niña en su ágil caminar sobre el escenario embutida en alegres, divertidos y sobre todo cómodos conjuntos de vestidos, tops y coquetas faldas.

Tras el desfile, Javier Gutiérrez invitó a adquirir productos de Comercio Justo, "porque, como hemos visto, nos puede ofrecer moda de calidad para nuestro uso cotidiano".

Por su parte, Lola Marceli instó a comprar "con criterio y con responsabilidad para cambiar el mundo también en el vestir", y aseguró que "pequeños gestos" como este contribuyen a hacer del mundo un lugar mejor.

Las prendas y complementos que se han mostrado en el desfile han sido confeccionados por distintos productores de Nepal, India, Bolivia y Ecuador.

En el evento de hoy han participado las organizaciones de Comercio Justo Alternativa 3, Ayuda en Acción, COPADE, Ideas, Intermón Oxfam, SETEM y Solidaridad Internacional.

Según Comercio Justo, el 16 por ciento de los pesticidas utilizados en todo el mundo están destinados a fumigar los cultivos de algodón, y a pesar de que más del 70 por ciento de la producción textil se lleva a cabo en países en vías de desarrollo, ésta no produce un crecimiento significativo de los mismos, por lo que apuesta por una alternativa sostenible, viable y digna.