Un niño hondureño superdotado aprende a leer a los tres años

  • Tegucigalpa, 6 mar (EFE).- Elvis Jhael Lozano, un niño hondureño superdotado de cuatro años que aprendió a leer a los tres y que ya sabe hacer operaciones matemáticas y tiene amplios conocimientos de historia, consiguió ayuda del presidente de su país, Manuel Zelaya, para poder estudiar, informó hoy una fuente oficial.

Un niño hondureño superdotado aprende a leer a los tres años

Un niño hondureño superdotado aprende a leer a los tres años

Tegucigalpa, 6 mar (EFE).- Elvis Jhael Lozano, un niño hondureño superdotado de cuatro años que aprendió a leer a los tres y que ya sabe hacer operaciones matemáticas y tiene amplios conocimientos de historia, consiguió ayuda del presidente de su país, Manuel Zelaya, para poder estudiar, informó hoy una fuente oficial.

Elvis, para quien sumar restar y dividir son un juego y sabe mucho sobre la historia de su país y universal, sorprendió ayer en una audiencia a Zelaya, quien le prometió una beca para estudiar en el país o en el extranjero para que tenga una mejor educación acorde a su condición de superdotado

La madre del menor, Merari Muñoz, se trasladó desde Sonaguera, en el Caribe hondureño, donde residen, a Tegucigalpa en busca de ayuda, ya que para ella representa un problema tener un hijo con demasiado talento, por la falta de centros especializados en Honduras.

Muñoz comentó al periódico Tiempo que algunos médicos le han dicho que su hijo tiene una "memoria fotográfica", lo que le permite captar con facilidad todo lo que se le enseña.

El presidente Zelaya recibió ayer a Elvis y a su madre, le prometió una beca para que estudie y le regaló un ordenador portátil, indicó un portavoz de la Casa Presidencial.

Elvis es estudiante del primer año de educación primaria, pero dice sentirse aburrido porque todo lo que el maestro enseña él ya lo sabe, por lo que propone que lo matriculen por lo menos en el cuarto grado.

El niño, cuyo padre es Elvin Lozano, también tiene un hermano mayor, de ocho años.

En Sonaguera al menor le dicen "el niño genio", pero él prefiere que lo llamen por su nombre, indicó su progenitora, quien relató a Tiempo que cuando él tenía dos años prefería los lápices, los libros y los cuadernos a los juguetes.

A los tres años una tía le regaló un libro con textos bíblicos, que le leía con frecuencia, sin imaginarse que se los aprendería de memoria.

Después le regalaron otro libro de texto de primer grado, que aprendió a leer en una semana.