Regresan las estrellas de la Dolce Vita gracias a las imágenes de Geppetti

  • Roma, 14 may (EFE).- Las imágenes captadas por Marcello Geppetti, uno de los fotógrafos que en los años sesenta documentaron la "Dolce Vita" de las estrellas cinematográficas en Italia y que hicieron famoso el término "paparazzi", se muestran a partir de hoy en Bolonia.

Regresan las estrellas de la Dolce Vita gracias a las imágenes de Geppetti

Regresan las estrellas de la Dolce Vita gracias a las imágenes de Geppetti

Roma, 14 may (EFE).- Las imágenes captadas por Marcello Geppetti, uno de los fotógrafos que en los años sesenta documentaron la "Dolce Vita" de las estrellas cinematográficas en Italia y que hicieron famoso el término "paparazzi", se muestran a partir de hoy en Bolonia.

Se trata de 25 fotografías en las que aparecen, entre otros, Elizabeth Taylor, Richard Burton, Brigitte Bardot, Raquel Welch, Sofia Loren, Marcello Mastroianni, Alberto Sordi, Jane Mansfield, Anita Ekberg y Federico Fellini, el director que, en "La Dolce Vita" (1960), retrató el día a día de estos fotógrafos a la puerta de los hoteles de la mítica Via Veneto.

Marcello Geppetti (1933-1998) empezó su carrera en la agencia de foto-periodismo Meldoni-Canestrelli-Bozer, una de las más importantes de la época, para la que hacía fotografías de la vida privada de personalidades del cine, la cultura, el deporte y la política.

Tanto con esta agencia como, más tarde, como "freelance", retrató a las más grandes estrellas mundiales del momento, y consiguió grandes éxitos, como el primer desnudo de Brigitte Bardot o la foto del beso de Elizabeth Taylor y Richard Burton que confirmó el romance entre ambos, en aquel momento casados con otras personas.

Fueron imágenes que dieron la vuelta al mundo y aparecieron en publicaciones como Time, Vogue o Life.

Otras fotos, menos polémicas, ilustran episodios de la vida cotidiana de las estrellas, como un Alberto Sordi que toca la mandolina entre amigos en un restaurante romano o un Fellini dando limosna a una indigente.

Entre las personas más famosas del mundo del espectáculo en los años 50 y 60, quizá sólo falten en el extenso archivo de Geppetti Elvis y Marilyn Monroe, que nunca pusieron pie en territorio italiano.

La exposición, llamada "Mitología de la fama. La Dolce Vita de Marcello Geppetti", que estará abierta hasta el próximo 27 de junio en la galería OltreDimore de Bolonia, contará con 25 de las más de un millón de fotografías que Geppetti hizo en toda su vida y que se conservan en su archivo personal.

En los últimos años cincuenta y en los primeros sesenta, las estrellas de Hollywood y del cine italiano coincidían en los lujosos hoteles de la exclusiva Via Veneto durante sus rodajes en Cinecittà, e hicieron de las calles de Roma un continuo espectáculo que los fotógrafos italianos supieron aprovechar.

La Ciudad Eterna era entonces la capital europea del cine, donde los equipos de todas las nacionalidades acudían a rodar las grandes superproducciones en los magníficos estudios de Cinecittà, como la "Cleopatra" (1963) de Joseph Mankiewicz.

Por las noches, los intérpretes llevaban a los locales nocturnos romanos y a sus hoteles y villas en la ciudad o en los alrededores los romances, el "glamour" y la fascinación que siempre les acompañaban.

Esta vida disipada de actores y de periodistas llevó a Federico Fellini a dirigir "La Dolce Vita", es decir, la "vida dulce", un retrato del mundo nocturno romano que le dio un nombre no sólo a esta época, sino también a la clase de fotógrafos a la que pertenecía Geppetti.

El personaje de Marcello Mastroianni, también llamado Marcello (como el propio actor y como Geppetti), colabora habitualmente con un reportero gráfico cuyo sobrenombre es "Paparazzo".

El éxito de la película y de este personaje hizo que, a partir de su estreno, se conociera a los fotógrafos de la vida social como "paparazzi".

Sin embargo, ni Geppetti ni ninguno de sus colegas lograron hacer la foto que hubieran deseado: la de una Anita Ekberg semidesnuda entre las aguas de la Fontana di Trevi.

Ese momento, el que la imaginería popular reconoce como el símbolo de toda una época, lo imaginó Fellini, y sólo sucedió dentro de su film.