Sebreli califica al Che de "idiota político" y a Maradona de "oportunista"

  • México, 24 abr (EFE).- El escritor y filósofo argentino Juan José Sebreli calificó hoy de "idiota político" al revolucionario Ernesto Che Guevara y de "oportunista y tramposo" al futbolista Diego Armando Maradona, dos de los mitos que radiografía en el libro con el que ganó el Premio Debate-Casa de América en el 2008.

Sebreli califica al Che de "idiota político" y a Maradona de "oportunista"

Sebreli califica al Che de "idiota político" y a Maradona de "oportunista"

México, 24 abr (EFE).- El escritor y filósofo argentino Juan José Sebreli calificó hoy de "idiota político" al revolucionario Ernesto Che Guevara y de "oportunista y tramposo" al futbolista Diego Armando Maradona, dos de los mitos que radiografía en el libro con el que ganó el Premio Debate-Casa de América en el 2008.

Sebreli, que incluye en su ensayo al "aventurero" Carlos Gardel y a la "populista y manipuladora" Eva Duarte de Perón -en palabras suyas-, considera que sólo dos de esos cuatro mitos siguen vivos.

Son El Ché, que permanecerá "vivo" mientras exista "un estado castrista", y Maradona, que se mantiene como una "firma publicitaria" que busca siempre los reflectores y las cámaras.

En su libro, titulado "Comediantes y Mártires", Sebreli ahonda en el proceso que permitió a estos personajes convertirse en mitos en su país.

Los cuatro fueron "malos comediantes" y "se hicieron los mártires", además de que existe una diferencia abismal entre "lo que fueron y lo que la gente piensa de ellos", opinó.

Por ejemplo, el revolucionario argentino "era muy autoritario y represivo" mientras los jóvenes lo idealizaban como portavoz de la libertad.

El escritor explicó que el apelativo de "idiota político" para el Che "no pretende ser un insulto sino la descripción objetiva de un determinado comportamiento", fundamentada en su incapacidad de lograr acuerdos políticos y su tendencia a la aventura.

En el caso de Evita, sostiene, su imagen de defensora de los derechos de las mujeres contrasta con su visión tradicionalista y paternalista de la mujer "subordinada al hombre, encerrada en su casa, dedicada al marido y a los hijos".

"Ni siguiera fue el adalid del voto femenino y cuando mucho fue una de las mayores populistas", remata.

Gardel, en cambio, es el más simpático ya que "no hizo mal a nadie" y fue aupado a la categoría de ídolo después de muerto, pese a que se movía en las clases altas y no era un cantante popular.

Retomando el tono mordaz, Sebreli sostuvo que Maradona, pese a ser considerado un dios por sus seguidores, realmente no fue el mejor futbolista del mundo, pues sus éxitos no se pueden comparar con los del brasileño Pelé.

Entre otras cosas, el futbolista estrella brasileño anotó 1.283 goles en toda su carrera deportiva, por 266 que marcó el astro argentino.

"Lo que pasa es que Pelé llegó tarde para la televisión global", en la que Maradona fue el primero en alcanzar el nivel de "ídolo mediático".

Además, en su opinión el 10 argentino era un jugador incompleto, "nulo en el juego aéreo", que "no daba participación al equipo", pese a su dominio del juego en corto, su precisión en el remate y su habilidad para convertir la picardía en una cualidad.

Al escritor no le importa que sus críticas a Maradona no sean bien recibidas en su país, porque los admiradores del futbolista "no ven un libro, ni siquiera la tapa", afirma.

El actual seleccionador de fútbol argentino -insistió- es un mito "deleznable" que encarna "lo que no debe ser un deportista: drogado, desordenado, no disciplinado, que transgrede sistemáticamente la máxima 'mente sana en cuerpo sano'".

En el aspecto político -agregó- Maradona es un gran "oportunista" que ha apoyado sin rubor a todos los gobiernos desde Videla hasta la familia Kirchner, sin menoscabo de crearse una imagen de hombre de izquierdas con su acercamiento al cubano Fidel Castro, al boliviano Evo Morales y al venezolano Hugo Chávez.

Sebreli argumenta para defender su obra que el culto a los héroes es negativo para una sociedad democrática, donde todos los hombres deben ser iguales, libres y decidir por sí mismos, en lugar de estar pendientes de seres supuestamente extraordinarios que piensan y actúan por el resto de ciudadanos.