Un anciano de 100 años debe abandonar su casa en alquiler en Madrid pues el propietario la reclama para su hijo

ALCORCÓN (MADRID), 3 (EUROPA PRESS)

Una sentencia del juzgado de 1ª Instancia e Instrucción nº5 de Alcorcón obliga a un anciano de 100 años a abandonar el piso donde vive en alquiler desde hace doce años. Su familia, que considera "inhumana" la situación, ha llegado a ofrecer más de los 513 euros mensuales que les cobraba el dueño, un vecino de la misma calle que vive sólo seis números más abajo que alega que, aunque aprecia "mucho" a su inquilino, su hijo de 36 años necesita la vivienda.

Cuando Joaquín, dueño del inmueble, acudió al piso para comunicarle a Manolo que ya no podía seguir viviendo allí, el anciano, por aquel entonces con 99 años, estuvo tres días en cama con la fiebre alta. "Es inhumano y cruel, con la edad que tiene mi padre, después de 12 años de alquiler y con 100 años de edad, una persona humana diría vamos a esperar un poquito porque es cuestión de tiempo", opina Adela, una hija de Manolo que vive en el mismo portal.

Con cuatro hijos, 12 nietos, 14 bisnietos y dos más que están en camino, Manolo puede andar y "esto de aquí", dice señalándose la cabeza, "funciona igual que siempre". Sin embargo, después de un centenario a sus espaldas, los achaques de la edad obligan a su hija Adela a estar "hipotecada" en ayudarle en lo que puede, ya que está solo desde que su mujer muriese hace diez años y ella tiene osteoporosis y artrosis.

Además, Adela argumenta que sino fuera por la cercanía de su casa, no podría ayudarle. De hecho, para las tareas pesadas, se sirve de la asistencia social a domicilio dos días en semanas. Derecho que podría llegar a perder en caso de cambiar de residencia, ya que necesita dos años de censo para mantenerla, según subrayan sus familiares.

"NOS CRUZAMOS CON ÉL POR LA CALLE Y BAJA LA CABEZA"

Una vez que el dueño le comunicó que quería la casa vacía, un apartamento de un dormitorio, baño y salón con cocina integrada, en octubre de 2008, el alquiler les es devuelto continuamente, ya que el número de cuenta ha sido cerrado y, desde entonces, se lo giran a Joaquín con el mismo resultado, a pesar de que vive a escasos metros de la casa. "Nos lo cruzamos por la calle, él baja la cabeza y no dices nada porque yo no soy violenta, pero estoy muy irritada", comenta Adela.

Sus familiares dicen no entender la sentencia desde un punto de vista humano, aunque se resignan, puesto que el contrato ya ha vencido. "Me parece muy cruel, el señor tendrá sus razones y lo apoya la ley, pero humanamente esto no es justicia", valora Adela.

Sobre la posibilidad de que Manolo vaya a una residencia, sus familiares subrayan que se puede valer por si mismo y que tardaría poco tiempo en morir de pena. En cuanto a tenerlo en su casa, el propio Manolo explica que todos sus hijos tienen a su vez hijos y nietos viviendo con ellos. "Hay residencias y sitios donde a lo mejor están mejor porque tienen más medios para estar atendidos", apunta el propio Joaquín, dueño del piso en una entrevista telefónica.

El hasta ahora arrendador asegura que aprecia "mucho" a Manolo, pero que también le "da pena" su hijo que "es ante todo, lo primero" y que vive en su casa con sus padres a pesar de ser "mayorcito". Así, corrobora lo dicho por los familiares de Manolo, ya que asegura que no quiere más dinero por el alquiler, sino el piso una vez "pasado el tiempo correspondiente". De momento, los familiares han recurrido la sentencia a sabiendas de que lo tienen complicado, pero se resignan porque la "ley no es justa".