La extensión de la capa de hielo ártico alcanzó su quinto nivel más bajo en los últimos seis años

MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

La extensión de la capa de hielo ártico alzó su quinto nivel más bajo en los últimos seis años, según los datos recogidos por la NASA y el National Snow and Ice Data Center de la Universidad de Colorado, que no muestran cambios en las tendencias de deshielo observadas a lo largo de la última década.

Desde que los satélites empezaron a monitorizar el estado del Ártico en 1979, no fue hasta 2004 cuando empezaron a registrarse mínimos en la extensión de la capa de hielo, y ya habido seis incidencias hasta este año.

Antes de registrar estos comportamientos, la mayoría del hielo ártico sobrevivía al menos un verano y, con frecuencia, su vida se extendía a varias épocas estivales. Pero, "las cosas han cambiado mucho", de acuerdo con el equipo científico, liderado por el profesor Charles Fowler. Así, la capa de hielo más fina, --la que se derrite y se congela todos los años-- constituye el 70 por ciento del hielo ártico acumulado durante el invierno, frente a los ratios del 40-50 por ciento que se estilaban en la década de los 80.

Por el contrario, la capa más gruesa, que suele durar dos o más años, ahora sólo representa el 10 por ciento del hielo en invierno, mientras que hace 25 años representaba el 20 o 30 por ciento. Según los investigadores del National Snow and Ice Center, la máxima extensión de mar helado del invierno 2008-2009 se registró el 29 de febrero y alcanzaba los 9,4 millones de kilómetros cuadrados, alrededor de 447.400 kilómetros cuadrados menos que la extensión media del período comprendido entre 1979 y 2000.

"La extensión del hielo es fundamental para medir la salud del Océano Glacial Ártico, pero sólo nos muestra una visión en dos dimensiones de la capa", explicó uno de los investigadores, Walter Meier, que, en cambio, se refirió al grosor de la capa durante el invierno como "el mejor de los indicadores". "Si la cubierta helada del ártico aumenta en su versión más fina, estará más expuesta a derretirse en verano", advirtió.

La capa de hielo del Ártico aumenta todos los inviernos a medida que el sol se oculta y llega el frío extremo. Algunos trozos son desplazados por la acción del viento de forma natural, mientras que otros permanecen y se funden con el calor del verano. Así, el hielo más grueso, y por tanto más viejo, está preparado para resistir al cambio de estación.

El año pasado investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena (California), lograron reproducir el primer mapa del grosor de la capa de hielo ártico y descubrieron que el volumen que alcanzó el mar helado en los inviernos de 2005 y 2006 podría servir para llenar el lago Michigan y el Superior al mismo tiempo. Este equipo detectó medias de 1,8 metros de grosor, mientras que el hielo que duraba más de un verano alcanzaba los 2,7 metros, que podían ser más en algunos puntos cercanos a la costa.