Japón derrota a Escocia para convertirse en el nuevo líder mundial del whisky


  • Destilerías como Suntory no paran de cosechar elogios y recibir los primeros premios en los certámenes mundiales más afamados del planeta, como el International Spirits Challenge o World Whisky Awards.

  • Cuál es el secreto de estos productos que han logrado penetrar en el mercado europeo, y arrasan en las grandes capitales del mundo, como Londres. 

El whisky japonés no para de crecer.

El whisky japonés no para de crecer.

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Ya no es una casualidad ni una tendencia efímera. En los últimos meses Japón ha ganado cada vez más elogios provenientes todas partes del mundo debido a la producción de su whisky, que históricamente ha quedado relegado por el impacto de esta bebida fabricada en Escocia.

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Ya en 2003 surgieron los primeros indicios de que la cosa iba en serio: el whisky de malta japonés 'Yamazaki 12 Years' se convirtió en el primer whisky japonés en ganar la medalla de oro en el International Spirits Challenge, nada menos que la competencia de licores más prestigiosa del mundo.

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Ahora, los especialistas y consumidores de selecto paladar han comenzado a rendirse a las destilerías del país asiático, como Suntory, en Yamazaki, cerca de la antigua capital de Kyoto, cuya primera gota de whisky de malta elaborado en Japón fue destilada en 1924.

En la actualidad, un cuarto de la fabricación de este producto en el país se origina allí. El almacenamiento de más de 3.000 barriles, rodeados de bosques de bambú y colinas pastorales, es una de las marcas registradas del lugar. Aquí 'duermen', durante años (y a veces décadas) las botellas de este whisky japonés, que ya ha despertado el reconocimiento mundial.

Hay más datos que consolidan la nueva posición estratégica que ha llevado al whisky japonés a derrotar a su tradicional enemigo en el sector. El año pasado, Hibiki, otro sello de Suntory, ganó el premio al 'Mejor Whisky Blended' del mundo en los World Whisky Awards. No fue nada casual, ya que se impuso por cuarta vez en este certamen. Hoy, una botella del whisky Yamazaki Sherry Cask, de 25 años de edad, puede llegar a cotizarse a miles de dólares por unidad.

El imparable ascenso del whisky japonés ha causado la atención de medios mundiales, como el inglés The Independent, que le ha dedicado un amplio artículo este miércoles, donde pondera la calidad del whisky japonés.

La situación actual ha venido a confirmar que los japoneses no solo pueden sentirse orgullosos a estas alturas de sus automóviles fabricados por Toyota u otros gigantes automotrices, por los instrumentos musicales Yamaha que recorren el mundo o por hitos 'marca de la casa'. El whisky de Suntory y otras destilerías niponas tranquilamente puede añadirse, desde ahora, a este listado.

El fundador de esta compañía, Shinjiro Torii, estaba decidido a introducir el whisky escocés en Japón. Pero, tras superar los primeros fracasos con el suyo, eventualmente adaptó sus métodos para destilar un whisky apetecible que pueda cautivar al paladar japonés.

Los expertos creen que, además de las aguas limpias e idóneas de Japón, y sus cuatro estaciones distintas ayudan a profundizar los sabores del whisky durante años de envejecimiento. Las numerosas destilerías de Escocia hacen que los sabores de whisky se mezclen fácilmente. Suntory, sin embargo, tuvo que desarrollar su propia variedad de sabores utilizando diversas temperaturas y combinaciones de levaduras para la fermentación, así como métodos más complejos de destilación del whisky.

Después de la fermentación, el líquido se calienta y destila en enormes contenedores metálicos de formas variadas que pueden acelerar o retrasar el proceso de destilación, produciendo una infinidad de matices y sabores.

El resultado es un líquido incoloro que huele casi como un antiséptico que se almacena en barriles, en un almacén cavernoso diseñado especialmente para whiskys envejecidos. No se utilizan clavos en los barriles, cuyas tiras de madera vieja están unidas por anillos de metal compactados. El envejecimiento le da al whisky su color y personalidad.

Los barriles, usados una y otra vez, incluyen recipientes de vino viejo y bourbon. Algunos de estos objetos proceden de Europa y EE.UU. y otros están hechos de roble japonés. Las tres destilerías de Suntory en Japón albergan en la actualidad un millón de barriles.

Los sabores de cada barril se mezclan, justo como un rompecabezas para crear y recrear diversos tipos de whisky y desarrollar otros nuevos.

El whisky japonés envejecido en barriles blancos de roble deriva indirectamente de cítricos o de la manzana verde. Ricos y dulces, evocadores de frutos secos... Los hay para todos los gustos. También destacan los ahumados, que tienen sabores acres, a base de hierbas.

La creciente popularidad de la cocina japonesa ha contribuido además a posicionar aún mejor al whisky japonés, que muestra otra ventaja añadida: es diseñado para ser consumido con alimentos, según los expertos.

El whisky japonés Nikka, un producto de la compañía Asahi Breweries, ha debido paralizar su tremenda expansión al extranjero en 2014, ya que era imposible mantenerse al día con la insaciable demanda. Envasado en una botella elegante, ha arrasado en no pocos países europeos en los últimos tres años.

Sukhinder Singh, propietario del famosa cadena minorista londinense 'The Whisky Exchange', dice que ha tenido que racionar sus provisiones de whisky japonés a hoteles y restaurantes de la capital británica. Nunca parece tener suficiente, debido a que se lo quitan de las manos, según recoge The Independent.

Al principio, las victorias de los japoneses en los concursos de whisky sorprendían a los 'eruditos' en el tema. Pero su calidad ha ganado incluso a los escépticos, que desconfiaban de este producto. Por este motivo, los precios de todos los whiskys japoneses han estado subiendo permanentemente en el último lustro, al igual que premios y  los aplausos.