Monseñor Osoro agradece la acogida de los valencianos y pide que "nadie ensucie el buen nombre" del Papa

VALENCIA, 5 (EUROPA PRESS)

El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, agradece en su primera carta a la archidiócesis la acogida que se le ha dispensado, al tiempo que pide que "nadie ensucie el buen nombre" del Papa Benedicto XVI, en referencia a la admisión por la Mesa del Congreso de los Diputados, de una iniciativa de IU-ICV para reprobar las declaraciones del Pontífice sobre el sida y el uso del preservativo en su reciente viaje a África.

En su carta, el prelado dedica un "recuerdo muy especial" a Benedicto XVI, "tan vinculado a Valencia" e indica que los valencianos saben "muy bien de su amor a la Iglesia y a todos los hombres, y de su libertad para defender los derechos humanos".

Al respecto, reclama que España "sepa reconocer a quien tan bellamente muestra a la humanidad el rostro del Buen Pastor" y que "nadie ensucie el buen nombre de quien, a imagen de Cristo, da la vida para que todos los hombres la tengamos en abundancia en esta hora de la historia", asegura el prelado.

Por otro lado, en su carta, que titula 'Gracias a todos por vuestra acogida', el prelado afirma que ha sentido "desde el principio" a su entrada en Villargordo del Cabriel, primer pueblo de la Archidiócesis, "la alegría que tienen en sus vidas por el hecho de ser hijos de Dios". Del mismo modo, agradece a los valencianos "la grandeza de su corazón que se manifiesta en tantas expresiones, en las que casi todas ellas tienen una profunda hondura religiosa" .

En su primera carta, destaca el "don grande e inmerecido" que ha "recibido del Señor al enviarme aquí a cuidar con amor paternal al Pueblo Santo de Dios". Asimismo, se refiere en su carta a la parábola del Buen Pastor y anima a los fieles de la diócesis a pedir al Señor "que me comporte siempre con vosotros como el que sirve, que siempre me inspire en el ejemplo de aquél que no vino a ser servido sino a servir y dar su vida en rescate por muchos".

Para monseñor Osoro, según se desprende de su carta, ser Arzobispo de Valencia es "un título de honor, pero lo será si lo vivo con ese espíritu de servicio a los demás y con una participación humilde y desinteresada en la misión de Jesucristo". Por ello, se encomienda, para pedir "su protección y ayuda", a los grandes Pastores de Valencia, entre otros, a Santo Tomás de Villanueva, San Juan de Ribera y al Siervo de Dios José María García Lahiguera.

Muestra su "convicción" de que tanto el arzobispo como los sacerdotes han de "saber tener y vivir esa ternura y misericordia en la defensa de los débiles y saber gastar la vida en una constante y generosa dedicación al Pueblo de Dios". Su primera carta como Arzobispo de Valencia concluye reiterando su gratitud a todos y animando a vivir "la fuerza que tiene el Evangelio siempre".

El prelado cree que "frente a una visión secularizada y el activismo desbordante, el contacto asiduo con Cristo en la plegaria transforma el corazón de los creyentes y alcanza a través de ellos el corazón de todos los hombres". Por ello, invita a "no caer en la tentación de querer mejorar el mundo siguiendo una ideología" y recuerda que los cristianos siguen "a una persona, que tiene un nombre y un rostro, Jesucristo, y para ello nos dejamos guiar por la fe en él que actúa por el amor".