Los jugadores de la selección no correspondieron al cariño de los aficionados en el regreso a España

  • Unas 300 personas se agolpaban en la puerta por la que estaba prevista que salieran los internacionales, pero estos se fueron por la puerta de atrás.

  • Cesc, Piqué y Diego Costa fueron los tres españoles que se quedaron de vacaciones en Brasil y el delantero tomó rumbo a su ciudad natal, Lagarto.

El viaje más triste acabó con susto

El viaje más triste acabó con susto

Los jugadores de España no dieron la cara durante el Mundial de Brasil, en el que solo salvaron su orgullo ganando a Australia, y tampoco la dieron en la llegada a la Terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas. Unos 300 aficionados, niños en su mayoría, se acercaron a las 12 del mediodía para acoger con cariño a los internacionales pese a la prematura eliminación, pero regresaron a sus casas decepcionados.

La gente se agolpaba en la puerta por la que estaba prevista la salida de sus ídolos. Prepararon sus gritos de ánimo, se pintaron la cara y estaban amocionados por ver de cerca a los vigentes campeones del Mundo. En las buenas es más fácil demostrar el cariño y ahora también querían demostrárselo en las malas. Agradecerles de esta forma los últimos 6 años de victorias y dominio mundial.

"Hemos venido a apoyar a la Roja, ahora necesitan nuestro cariño", "para darle ánimos" o "les vamos a recibir bien, con aplausos para animarles", fueron las palabras de los aficionados en el micrófono del programa 'Jugones' de 'LaSexta". La impaciencia se fue acrecentando con el paso de los minutos y una voz de alarma avisó que los futbolistas estaban saliendo por la puerta de atrás.

Era la hora de correr para ver de cerca a sus ídolos, hasta que se encontraron de bruces con una cristalera que les impedía el paso. A más de 50 metros, los internacionales se marchaban cabizbajos rumbo a sus destinos. Unos, como Xabi Alonso, David Villa, Fernando Torres o César Azpilicueta, ya vestían de calle. La mayoría bajaron del avión ataviados con el chándal oficial negro que España portó en el Mundial.

Los aficionados mostraron entonces su enfado de nuevo en el micrófono de 'Jugones': "Estas cosas se las deberían pensar, porque estamos en las buenas y en las malas y tenían que dar la cara en ambos casos".

Uno de los testimonios más conmovedores salió de boca de una madre enfadada con los futbolistas: "Mis hijos se acostaron a la una de la madrugada haciendo las pancartas, han madrugado para venir aquí y era un pequeña lección para ellos. No siempre se gana, también se pierde y en la derrota es cuando más apoyo se debe demostrar".

Las explicaciones privadas de la Federación no son nada convincentes. Tres de los futbolistas se quedaron en Brasil (Diego Costa, Piqué y Cesc), más de la mitad no salió de la Terminal 4 para coger otro avión que les llevara hasta sus destinos y solo ocho o nueve jugadores saldrían a dar la cara. Quienes deben coordinar estas situaciones prefirieron que esta minoría no saliera a ver a los aficionados

EL REGRESO MÁS TRISTE DE ESTA GENERACIÓN

La selección española completó su viaje más triste, el de vuelta a casa tras la temprana eliminación del Mundial 2014, en un vuelta de once horas y media con escala para repostar en Gran Canaria, que tuvo el susto final por un rayo que alcanzó al avión en Madrid minutos antes de aterrizar.

En la expedición faltaron tres de los 23 futbolistas a los que convocó para la cita el seleccionador español Vicente del Bosque. Fueron Gerard Piqué, Cesc Fábregas y Diego Costa, que optaron por quedarse en Brasil y no regresar a Madrid. Su salida del Arena de Baixada no fue la más adecuada tras el fracaso de España. Vestidos de calle, sin parar a hablar y con prisas por abordar un coche que les sacase de allí.

Al final de la aventura de la selección española en el Mundial 2014 le faltó elegancia. Gran parte de culpa la tuvo también Jordi Alba, que amenazó a un periodista mientras abandonaba la zona mixta a toda velocidad. Un par de horas después, ya en el avión, su comportamiento se agravó con insultos. Poco después de su llegada a España, Jordi Alba se disculparía en las redes sociales.

Cuando el avión ya iniciaba la aproximación a tierra, ya en Madrid, un rayo iluminó todo y el comandante tranquilizó con un mensaje que confirmó el impacto pero el buen estado del airbus. Cinco minutos después y quince antes de lo previsto el aparato tomó tierra sin ningún problema en la Terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas poco antes de las 12,00 horas y los internacionales pusieron fin a su pesadilla.

Antes de iniciar sus vacaciones dieron la última decepción al centenar de aficionados que se habían acercado al aeropuerto. Los jugadores salieron en furgonetas por una zona diferente a la de salidas. Fue el último capítulo de la historia de una decepción. El momento en el que España se reencontró con la derrota y algunos no supieron estar a la altura.