CIG considera la intervención del Banco de España un "parche" y pide nacionalizar el sector financiero gallego

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 30 (EUROPA PRESS) La CIG calificó de "parche ante la maltrecha situación del sistema financiero español" la intervención de Caja Castilla-La Mancha por el Banco de España y reclamó como "urgente" la "nacionalización del sector financiero" gallego para "evitar la quiebra del sistema". La organización sindical insistió en que es "imprescindible" poner en marcha una banca pública que "supla a las maltrechas entidades privadas o en fase de privatización" y apostó por reformar a "actual legislación de mínimos" de la Ley de Cajas de Ahorros de Galicia, que criticó por ser "de segunda", en comparación con las normas de otras comunidades autónomas. Además, censuró las "constantes alabanzas públicas a la supervisión del Banco de España", que provocaban "hilaridad" entre los profesionales del sector, puesto que "la mayor parte" de la legislación que regula el sistema financiero es europea y la ley estatal en vigor "fue puesta en marcha siendo ministro el ultraliberal Rodrigo Rato", que posteriormente ocupó el cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), "organismo responsable en gran medida de la crisis global". Así, la formación sindical denunció la expansión "que rayó en el aventurerismo" y la "excesiva exposición al sector inmobiliario", que terminaron por afectar a la viabilidad de las entidades en un entorno de crecimiento de la morosidad. Del mismo modo, rechazó el "modelo especulativo neoliberal" que promueve, a su juicio, la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) y calificó a este organismo de "lobby de presión de los gestores de las cajas de ahorros" y lo culpó de haber diseñado el modelo que llevó a la CCM a la situación actual. Por todo ello, la CIG indicó que el primer rescate de una entidad financiera en España "demuestra" que la "falta de control y supervisión del sistema" supuso "serios problemas" para la supervivencia de los bancos y cajas. Así, apostó por "articular un modelo de gestión propio" para las entidades gallegas.