Un trabajador temporal tiene 6 veces más riesgo de perder su empleo que un indefinido, según Fedea

Las posibilidades de encontrar un nuevo empleo se reducen para los extranjeros y aquellos que llevan más de seis meses en paro

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 28 (EUROPA PRESS)

La temporalidad es el elemento más determinante para acabar en el paro, hasta el punto de que un trabajador con este tipo de contrato tiene seis veces más probabilidades de perder su empleo que otro indefinido con el que comparte, por lo demás, las mismas condiciones laborales.

Más concretamente, el 17 por ciento de los trabajadores temporales que tenían empleo en el tercer trimestre de 2008 los perdieron en los tres meses siguientes, frente al 2 por ciento de los indefinidos.

Así lo asegura el 'Observatorio Laboral de la crisis', correspondiente al primer trimestre de 2009, elaborado por la Fundación de Estudio de Economía Aplicada (Fedea) a partir de los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), que entre enero y marzo arrojó una reducción de la tasa de temporalidad hasta casi el 25 por ciento.

En este sentido, la directora del Observatorio y encargada de presentar sus conclusiones, la profesora Sara de la Rica, sentenció que la temporalidad es "el hecho diferencial" del mercado laboral español respecto al de otros países y su 'talón de Aquiles'.

Otra característica que marca el perfil del nuevo parado es la nacionalidad. El 14 por ciento de los inmigrantes ocupados en el tercer trimestre de 2008 perdieron su empleo entre enero y marzo, frente al 4 por ciento de los nativos, de modo que un extranjero tiene un 60 por ciento más de posibilidades de perder su empleo que un español, el triple que al cierre de 2008.

Para acabar de conformar este perfil, los hombres, fundamentalmente de menos de 24 años, con poca formación y empleados en el sector de la construcción o la agricultura, presentan un mayor riesgo de pérdida de empleo.

SEIS MESES EN PARO, NUEVA FRANJA DE RIESGO.

El Observatorio analiza la situación de los empleados recogidos por la EPA trimestre a trimestre y realizar un análisis de transición, por lo que permite concluir que la pérdida de empleos se ha intensificado en el primer trimestre de 2009.

Estas pérdidas se incrementaron en un 4,8 por ciento, frente al 4,6 por ciento del mes anterior, mientras que la creación de nuevos puestos se desaceleró en diez puntos porcentuales, de forma que sólo el 23,5 por ciento de los desempleados volvieron a encontrar trabajo. En este contexto, la destrucción neta de empleo rondó los 300.000 puestos de trabajo.

Sin embargo, el tiempo que pasen estos desempleados en las listas del Inem será clave, ya que cada vez son menos los trabajadores que acceden a un nuevo empleo tras pasar más de seis meses en ellas, de forma que su tasa de acceso se ha reducido del 23,3 por ciento en el tercer trimestre de 2008 al 12,1 por ciento entre enero y marzo.

"Estar desempleado más de seis meses es prácticamente igual a estarlo más de un año", indicó De la Rica para añadir a continuación que "es muy importante conseguir que el paro dure poco tiempo", más aún a la vista de que son aquellos que llevan menos de tres meses sin trabajo los que más posibilidades tienen de encontrarlo.

LOS NUEVOS EMPLEOS TAMBIÉN SON TEMPORALES.

Por otro lado, la temporalidad es la vía de retorno al mercado de trabajo en el 80 por ciento de las nuevas contrataciones a asalariados, frente a algo más del 12 por ciento para los indefinidos, y a diferencia de trimestres anteriores son ahora los trabajadores nacionales los mejor posiciones a la hora de acceder a ellos. "El inmigrante no tiene en este momento muchas posibilidades de salir del paro", insistió De la Rica.

En cuanto al resto de indicadores, las mujeres también tienen más posibilidades de acceder a un nuevo empleo que los hombres, mientras que un alto nivel educativo vuelve a ser un elemento "protector" ante el desempleo. En este caso, la edad no es un factor decisivo.

Otra de los motivos de preocupación para Fedea es el hecho de que más de la mitad de los nuevos empleos se genere en trabajos manuales, cualificados o no, mientras que la contratación entre técnicos y profesionales no llega al 15 por ciento, pese a la intención del Gobierno de revertir el modelo de crecimiento con un mayor peso del empleo cualificado.